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3 DÍAS DE ORACIÓN A SAN JUDAS TADEO PARA ALCANZAR UNA PETICIÓN IMPOSIBLE


No hay petición por imposible que sea que San Judas Tadeo no escuche especialmente si te trata de alguna de las que constituyen su patronazgo: es considerado el patrono de los negocios y de los trabajos. Es apropiado mientras se realizan estos 3 días de oración tener encendida una vela verde y si es posible también ofrecerle una rosa roja. Son cientos de miles los devotos que dejan sus placas conmemorativas en su iglesia agradeciéndole sus continuos favores.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Apóstol Glorioso, San Judas Tadeo, por el tierno amor que profesaste a tu divino Maestro, por la docilidad con que anunciaste el Evangelio, por la fortaleza con que derramaste tu sangre y sacrificaste tu vida por Jesucristo, te pido me alcances con tu intercesión, aquellas gracias que han experimentado tus devotos y verme libre de todo peligro espiritual y temporal, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Rezar tres veces el Padre Nuestro, Ave María, y Gloria al Padre.

JACULATORIA: San Judas Tadeo, socórreme en esta necesidad.

DÍA PRIMERO

Comenzar con la oración para todos los días.

Oh fidelísimo Apóstol San Judas Tadeo, que dócil a los llamamientos de tu divino Maestro, nuestro amadísimo Salvador, supiste abandonarlo todo por seguirle; haz que a imitación tuya sepamos seguir las inspiraciones de la gracia con que tantas veces nos llama nuestro buen Dios y no las resistamos en adelante, para no exponernos al peligro de ser abandonados en la terrible hora de la muerte. 
Amén.

ORACIÓN FINAL PARA LOS 3 DÍAS

Dulcísimo Señor Jesucristo, en unión con las eternas y celestiales alabanzas, de corazón yo te alabo, glorifico y bendigo por todas las gracias y privilegios que has derramado sobre tu elegido Apóstol e íntimo amigo San Judas Tadeo. Te ruego por sus méritos me concedas la gracia que te pido y que por su intercesión te suplico. 
Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO

Comenzar con la oración para todos los días.

Oh obedientísimo Apóstol San Judas Tadeo, que oyendo las predicciones de tu Divino Jesús, supiste aprovechar de ellas haciendo que su palabra de vida germinara en tu corazón; haz que a invitación tuya la palabra divina y las enseñanzas del Evangelio produzcan en nosotros la renovación de nuestra alma, germinando en el tiempo de la vida, flores y frutos de santidad. Amén.

Concluir con la Oración final.

DÍA TERCERO

Comenzar con la oración para todos los días.

Oh generoso Apóstol San Judas Tadeo, que siguiendo el ejemplo de tu divino Maestro renunciaste en el afecto a todos los bienes terrenos, haz que a invitación tuya busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia, y que todo lo demás se nos dé por añadidura. Amén.

Concluir con la Oración final.


ORACIÓN PARA PEDIR A SAN JUDAS TADEO UN IMPOSIBLE LOS DIAS 28 DE CADA MES



Después de su muerte, muchos acudieron a San Judas para pedir su intercesión en la oración. Jesús inspiró la devoción a San Judas por Santa Brígida de Suecia cuando Él la dirigió en una visión para volverse a San Judas con gran fe y confianza. 

En una visión, Cristo le dijo a Santa Brígida: "De acuerdo con su apellido, Tadeo, el amable y cariñoso, se mostrará más dispuesto a ayudar". Durante la Edad Media, San Judas fue ampliamente venerado, pero tal vez porque de la confusión entre su nombre y el de Judas Iscariote, se deslizó en la oscuridad temporal.

Miles de hombres, mujeres y niños asisten a las novenas en los Santuarios dedicados a la devoción del "santo patrón de las causas imposibles y sinesperanza". Esta oración se hace los dias 28 de cada mes, día dedicado al Santo en el que se muestra especialmente compasivo y es especialmente milagroso.

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.


ORACIÓN

Poderoso abogado nuestro, San Judas Tadeo, fidelísimo amigo de Jesús, imitador insigne de sus virtudes que por la inocencia de vuestra vida y por vuestra encendida caridad merecisteis ser contado entre sus primeros discípulos que presenciaron y recogieron las más tiernas y divinas confidencias, para poderlas repartir por el mundo en la predicación de su doctrina y en la divulgación de su Evangelio. Cuánto nos alienta veros tan íntimamente unido a Jesús, tan compenetrado de su gloria, tan celador de sus intereses, tan entregado y rendido a su amor y servicio, que en todo vuestro apostolado no tuvisteis más divisa que darlo a conocer; cuánta más confianza despierta en nosotros de veros recorrer los pueblos y ciudades, las provincia y los reinos, rodeado de peligros, y acechado de persecuciones por llevar a reyes y vasallos el nombre de Jesús; cómo sentimos reanimarse nuestro espíritu al divisar las huellas de vuestra vida regadas con vuestros sudores, avaloradas con vuestros sacrificios y enriquecidas con vuestros sufrimientos y sobre todo esmaltadas y enrojecidas con la sangre que por vuestro amor derramasteis. Continuad entre nosotros la obra de vuestro glorioso apostolado, haciéndonos conocer y amar cada día más a Jesús; no os olvidéis del oficio que tuvisteis en la tierra ahora que reináis glorioso en el Cielo; y si no podéis dejar oír vuestra voz, hacednos sentir los efectos de vuestra bondad; multiplicad los milagros de vuestro poder; oíd nuestras necesidades. Ya veis la confianza con que nos llegamos a vuestra presencia para confiároslas angustias del presente y las incertidumbres de nuestro porvenir. Y ya que nuestra fe os aclama abogado y defensor nuestro, alcanzadnos del Señor lo que tan confiadamente recomendamos a vuestra intercesión. Amén.

Recurrid confiadamente
A San Tadeo en las penas
Que de las gracias del cielo
Sus manos siempre están llenas

Ahora, con toda la fe y confiadamente que tenemos en la intercesión del Santo Apóstol, expongámosle nuestras necesidades, y las gracias que por su mediación esperamos conseguir.

INVOCACIONES

I. ¡Oh amabilísimo San Judas Tadeo! Por aquel amor tan ardiente y fervoroso que profesasteis a Nuestro Señor Jesucristo y que os movió a dejar todas las cosas, para más libremente dedicaros a su divino servicio, os suplicamos despeguéis nuestros corazones de la aficiones terrenas y culpables, y nos alcancéis las gracias que os pedimos. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

II. ¡Oh amabilísimo San Judas Tadeo! Por aquella tan encendida caridad con que procurabais el bien de todos vuestros hermanos, que todo lo sacrificasteis por su ayuda y provecho, os suplicamos que para bien de nuestras almas y alivio de nuestras necesidades nos alcancéis las gracias que con tanta fe os pedimos. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

III. ¡Oh amabilísimo San Judas Tadeo! Por aquel tan abrasado celo con que tan valientemente luchasteis por los intereses de la gloria de Dios, que os hizo despreciar los sufrimientos y las persecuciones hasta empuñar la palma del martirio, os suplicamos que nos hagáis valientes y decididos en la confesión de nuestra fe y perseverantes en la práctica de nuestra religión, sintiendo sobre nosotros la eficacia de vuestro poder en la consecución de las gracias que con tanta insistencia os pedimos. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

ORACIÓN FINAL

¡Oh bondadosísimo protector nuestro, San Judas Tadeo! Cuán ardientemente desearíamos conmover a favor nuestro vuestro compasivo corazón, e inclinar hacia nosotros la mirada de vuestra piedad y clemencia; con cuanta fe y confianza buscamos en lo más recóndito de nuestra alma ese grito desgarrador, ese gemido lastimero, que cruzando los espacios, alcancen los cielos y penetre en el tabernáculo de vuestra gloria y al que infaliblemente está vinculado el triunfo de nuestra plegaria.

Aumentad nuestra fe, para que ella haga triunfar en todos sus deseos nuestra oración; patrocinad nuestros ruegos a fin de que por vuestra mediación sean acogidos con bondad y despachados favorablemente. Interesaos por el pronto remedio de las necesidades que nos traen a llamar a las puertas de vuestra compasión; os lo pide la devoción ardiente que os profesamos, la confianza sin límites que en vuestro poder tenemos, la amargura que embarga nuestras almas, lo incierto de nuestro porvenir, y la grandeza de nuestro mal; y sobre todo os lo pide ese clamoreo universal doquiera se levanta proclamándoos obrador de portentos y de maravillas, y la gloria de Dios que tan providencialmente os ha escogido en estos tiempos como instrumento para hacer caminar a las almas por la senda de su salvación eterna. Amén.

Para finalizar, récese un Credo.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.


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