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SAN PEDRO EXORCISTA. ORACIÓN CONTRA EL MALEFICIO



Kyrie eleison.
Dios nuestro Señor,
oh Soberano de los siglos,
omnipotente y todopoderoso,
tú que lo has hecho todo
y que lo transformas todo con tu sola voluntad.

Tú que en Babilonia transformaste en rocío
la llama del horno siete veces más ardiente
y que protegiste y salvaste a tus tres santos jóvenes;
tú que eres doctor y médico de nuestras almas;
tú que eres la salvación de aquellos que se dirigen a ti,
te pedimos y te invocamos, haz vana,
expulsa y pon en fuga toda potencia diabólica,
toda presencia y maquinación satánica,
toda influencia maligna y todo maleficio
o mal de ojo de personas maléficas y malvadas
realizados sobre tu siervo.

Haz que, en cambio, de la envidia y el maleficio
obtenga abundancia de bienes, fuerza, éxito y caridad;
tú, Señor, que amas a los hombres,
extiende tus manos poderosas y tus brazos altísimos
y potentes y ven a socorrer y visita esta imagen tuya,
 mandando sobre ella el ángel de la paz,
fuerte y protector del alma y el cuerpo,
que mantendrá alejado y expulsará
a cualquier fuerza malvada,
todo envenenamiento y hechicería
de personas corruptoras y envidiosas;
de modo que debajo de ti tu suplicante protegido
te cante con gratitud:

“el Señor es mi salvador y no tendré temor
de lo que pueda hacerme el hombre.”
“No tendré temor del mal porque tú estás conmigo,
tú eres mi Dios, mi fuerza, mi poderoso Señor,
Señor de la paz, padre de los siglos futuros”.

Sí Señor Dios nuestro,
ten compasión de tu imagen y salva a tu siervo
de todo daño o amenaza procedente de maleficio,
y protégelo poniéndolo por encima de todo mal;
por la intercesión de la más que bendita,
gloriosa Señora, la madre de Dios 
y siempre Virgen María, 
de los resplandecientes arcángeles
y de todos sus santos.

¡Amén!

SAN PEDRO EXORCISTA

San Pedro era exorcista autorizado por la Iglesia Católica y estaba preso en Roma bajo de dominio del emperador Diocleciano, quien había declarado una persecución sangrienta contra todos los cristianos.

Mientras Pedro el Exorcista estaba en prisión por orden de Arquemio, la hija de éste fue atormentada por el demonio, lo que provocó los lamentos del padre, y lo que hizo que Pedro le dijera que si creía en Cristo, su hija recuperaría instantáneamente la salud.

Arquemio habló: "Me maravilloaría que tu Señor fuera capaz de liberar a mi hija, si él no te puede liberar a ti, que sufres tanto por él"

Pedro respondió: "Mi Dios tiene poder para sacarme de aquí, pero Él quiere, a través del sufrimiento temporal, hacernos alcanzar gloria eterna".

Arquemio: "Si después de duplicar la cantidad de cadenas que te atan, tu dios te libera y sana a mi hija, Creeré en Cristo"

Dicho esto, San Pedro, vestido de blanco y con una cruz en la mano, se apareció a Arquemio, el cual se arrojó a sus pies, y su hija se curó. Él y todos los de su casa recibieron el bautismo, y luego liberó a los prisioneros que querían convertirse al cristianismo. Muchos aceptaron y fueron bautizados por el Beato Padre Marcelino.

Al enterarse de esto, el alcalde ordenó que le trajeran a todos los presos. Arquemio los reunió, besó sus manos y dijo que si alguno de ellos deseaba el martirio, que no temiera, y el que no lo quisiera podría irse sano y salvo. Cuando el juez descubrió que Marcelino y Pedro habían bautizado a muchas personas, los hizo arrestar en celdas separadas. Marcelino fue tendido desnudo encima de fragmentos de vidrio, en un lugar sin luz y sin agua. Pedro fue encerrado en otro calabozo muy profundo, en el que estaba fuertemente atado a un tronco. Pero un ángel del Señor soltó a Marcelino y Pedro, los llevó a la casa de Arquemio con la misión de, durante siete días, consolar al pueblo y luego presentarse al juez. 

Como no los encontró en la cárcel, mandó llamar a Arquemio y, ante su negativa a sacrificar a los dioses paganos, lo encarcelaron a él y a su esposa en una cripta. Al enterarse del hecho, los Santos Marcelino y Pedro fueron al lugar y protegidos por los cristianos se quedaron allí siete días, durante los cuales San Marcelino celebró la Misa. 

Entonces los santos dijeron a los incrédulos: "Podríamos haber liberado a Arquemio y habernos escondido, pero no quisimos hacer eso".

Más tarde los paganos mataron a Arquemio con la espada, mientras su esposa e hija fueron aplastadas por piedras. Marcelino y Pedro fueron llevados a la selva negra (de ahora en adelante llamaría la selva blanca a causa de su martirio), donde los decapitaron, eran los tiempos de Diocleciano, en el  en el año del Señor 287. 

El verdugo, llamado Doroteo, vio ángeles que llevaban sus almas al cielo con espléndidas vestiduras y adornadas con piedras preciosas, y también se hizo cristiano, muriendo en paz tiempo después.


ORACIÓN CORTA PARA SACAR AL DEMONIO DE UNA ESTANCIA O HABITACIÓN



Esta oración de exorcismo para expulsar al demonio de estacias, habitaciones o casas, debe ser pronunciada en latín para que adquiera su mayor potencial.

LATÍN

Vísita, quǽsumus, Dómine, habitatiónem istam, et omnes insídias inimíci ab ea lónge repélle: Ángeli tui sancti hábitent in ea, qui nos in pace custódiant; et benedíctio tua sit super nos semper. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. 
Amen.

TRADUCCIÓN

Visita, Señor, te suplicamos, esta habitación: aleja de ella todas las insidias del enemigo; que tus ángeles santos habiten en ella y nos guarden en paz, y tu bendición sea siempre sobre nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. 
Amén.

EXORCISMO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL


Entre los Santos Arcángeles, tres se distinguen particularmente en las Sagradas Escrituras: Miguel, Gabriel y Rafael.

San Miguel, fue el príncipe de los ángeles fieles que se opusieron a Lucifer y sus asociados en su revuelta contra Dios.
 
Miguel, en hebreo, significa "¿Quién es como Dios?" por lo que su mismo nombre  quedó  convertido en  su lema y en su estandarte contra satanás a quién venció con humildad y desterró a los infiernos. Él sigue protegiendo a los santos de sus asaltos.


Este Santo Arcángel ha sido honrado siempre en la Iglesia Católica, bajo el mismo título de guardián bajo las órdenes de Dios, y como el protector de los fieles; Dios se complace en emplear el celo y la caridad de los ángeles buenos y su líder contra la malicia del diablo.

Se menciona en particular a este guardián especial y protector de la Iglesia, que, en la persecución del Anticristo, se levantará con fuerza en su defensa: "En ese momento se levantará Miguel, el gran príncipe, que defiende a los niños. de tu pueblo ".


No solo es el protector de la Iglesia, sino de toda alma fiel.  Sus armas, la humildad y el ardiente amor de Dios también deben ser nuestras armas. Debemos considerar a este Arcángel como nuestro líder bajo las órdenes de Dios que resistiendo valientemente al diablo en todos sus asaltos, clama: "¿Quién puede compararse con Dios?"

Su fiesta es el 29 de septiembre.
 
Oración de San Miguel Arcángel

† En el Nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo. Amén.
El glorioso Príncipe de la Hueste Celestial,
San Miguel Arcángel, nos defiende en el conflicto
que tenemos que sostener contra principados y potestades,
 contra los gobernantes del mundo de esta oscuridad,
contra los espíritus de maldad en los lugares altos (Ef. 6.12).
 
Acuda al rescate de los hombres
que Dios ha creado a su imagen y semejanza,
y a quienes ha redimido a gran precio
de la tiranía del diablo.
 
Es a ti a quien la Santa Iglesia venera
como su guardián y protector;
tú a quien el Señor ha encargado
conducir almas redimidas al cielo.
 
Oren, por lo tanto, al Dios de la paz
para someter a Satanás bajo nuestros pies,
para que ya no retenga cautivos
a los hombres ni haga daño a la Iglesia.
 
Presente nuestras oraciones al Altísimo,
para que sin demora puedan atraer
su misericordia sobre nosotros.
 
Agarren al dragón, la serpiente antigua,
que es el diablo y Satanás.


Exorcismo

En el nombre de Jesucristo,
nuestro Señor y Salvador,
fortalecida por la intercesión
de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios,
del Santo Miguel Arcángel,
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo
y todos los santos,
nos comprometemos con confianza
a rechazar los ataques y engaños del diablo.

(Las cruces ( † ) a continuación indican una bendición
que debe hacerse si un sacerdote recita el exorcismo;
si un laico lo recita, indican la señal de la cruz
para ser hecho por esa persona.)

Aléjate de aquí, seas quien seas,
espíritus inmundos,
poderes satánicos,
invasores infernales,
legiones malvadas,
asambleas y sectas.
En el nombre y por la virtud
de Nuestro Señor Jesucristo † .
 
Seas arrebatado y expulsado
de la Iglesia de Dios
y de las almas redimidas
por la Preciosa Sangre del Cordero Divino † .
 
Sal de aquí, serpiente astuta,
que engañas a la raza humana,
que persigues a la Iglesia,
para atormentar a los elegidos de Dios,
y para tamizarla como el trigo † .
 
Este es el mandato que te hizo el Dios Altísimo †,
con quien en tu altiva insolencia
todavía pretendes ser igual † .
 
El Dios que tendrá a todos los hombres para ser salvos,
y para llegar al conocimiento de la verdad (I Tim. 2.4).
 
Dios el Padre te ordena † .
Dios el Hijo te ordena † .
Dios el Espíritu Santo te manda † .
Cristo, la Palabra Eterna de Dios hecha carne, te manda † .
 
El quien, para salvar a nuestra raza, 
venció a través de tu malicia, se humilló a sí mismo,
 haciéndose obediente hasta la muerte (Fil. 2.8).
 
El que construyó Su Iglesia sobre la roca firme
y declaró que las puertas del infierno
no prevalecerán contra Ella,
porque Él habita con Ella todos los días,
incluso hasta la consumación del mundo (Mat. 28,20).
 
La virtud oculta de la Cruz lo requiere de ti,
al igual que el poder de los misterios de la Fe Cristiana †.
 
La gloriosa Madre de Dios, la Virgen María, te manda † .
Ella que por Su humildad
y desde el primer momento
de Su Inmaculada Concepción
aplastó tu orgullosa cabeza.
 
La fe de los santos apóstoles Pedro y Pablo
y de los otros apóstoles te manda † .
 
La sangre de los mártires
y la piadosa intercesión de todos los santos os mando † .

A ti dragón maldito, con tus malvadas legiones,
te conjuramos por el Dios vivo † ,
por el verdadero Dios †,
por el santo Dios †,
por el Dios que tanto amó al mundo,
como para renunciar a su Hijo unigénito
para que quien crea en Él no perezca
sino que tenga vida eterna (San Juan 3.16).
 
Deja de engañar a las criaturas humanas
y vierte el veneno de la perdición eterna.
 
Deja de dañar a la Iglesia
y obstaculizar su libertad.
 
Retírate, Satanás,
inventor y maestro de todo engaño,
enemigo de la salvación del hombre.
 
Cede el lugar a Cristo
en quien no has encontrado ninguna de tus obras.
 
Cede el lugar a la Iglesia
Una, Santa, Católica y Apostólica
creada por Cristo al precio de Su Sangre.
 
Agáchate bajo la todopoderosa Mano de Dios.
Tiembla y huye ante la evocación del Santo
y terrible nombre de Jesús;
este Nombre que hace temblar el infierno;
este nombre al cual las virtudes,
poderes y dominaciones del cielo
son humildemente sumisos.

V. Oh Señor, escucha mi oración.
R. Y que mi clamor venga a ti.
V. Que el Señor esté contigo.
R. Y con tu espíritu.

 
ORACIÓN
 
Dios del cielo,
Dios de los ángeles,
Dios de los arcángeles,
Dios de los patriarcas,
Dios de los profetas,
Dios de los apóstoles,
Dios de los mártires,
Dios de los confesores,
Dios de las vírgenes.
 
Dios que tiene poder
para dar vida después de la muerte
y descansa después del trabajo,
porque no hay otro Dios que no seas Tú
y no puede haber otro,
porque Tú eres el Creador de todas las cosas,
visibles e invisibles,
cuyo reino no tendrá fin.
 
Nos postramos humildemente
ante Tu gloriosa Majestad
y te suplicamos que nos liberes
de toda la tiranía de los espíritus infernales,
de sus trampas, sus mentiras y su furiosa maldad.
 
Decídete, Señor, a protegernos con Tu poder
y a preservarnos sanos y salvos.
 
Te rogamos por Jesucristo nuestro Señor.
 
Amén.

V. De las trampas del diablo,
R. líbranos, oh Señor.

V. Para que Tu Iglesia te sirva en paz y libertad,
R. Te rogamos que nos escuches.

V. Para aplastar a todos los enemigos de tu iglesia,
R. Te rogamos que nos escuches.

(Con agua bendita rociaremos
el lugar donde nos encontremos.)

San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla,
sé nuestro amparo contra la perversidad
y asechanzas del diablo.
 
Que Dios lo reprenda,
oremos humildemente y hagamos,
oh Príncipe de la Hueste Celestial,
por el Poder Divino de Dios,
arrojar al infierno Satanás
y todos los espíritus malignos
que vagan por todo el mundo
buscando la ruina de las almas.
 
Amén.
 
Nota: Indulgencia de 300 días, sesión plenaria en las condiciones habituales, si esta invocación se recita diariamente durante un mes.


ORACIÓN PARA ALEJAR Y DESTRUIR INFLUENCIAS DIÁBOLICAS, MAGIAS, BRUJERIAS...


Si cree estar sufriendo en su cuerpo o en su mente una influencia del demonio que va más allá de lo natural, después de rezar el Exorcismo de León XIII, (leer más abajo) puede decir cada día esta oración:
 
Señor, Dios todopoderoso,
misericordioso y omnipotente,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
expulsa de mí toda influencia
de los espíritus malignos.

Padre, en el nombre de Cristo
 te pido que rompas toda cadena
que los demonios tengan sobre mí.
 
Derrama sobre mí
la preciosísima sangre de tu Hijo.
 
Que su sangre inmaculada y redentora
quebrante toda atadura sobre mi cuerpo y mi mente.
 
Todo esto te lo pido por intercesión
de la Santísima Virgen María.

San Miguel arcángel,
intercede, ven en mi ayuda.
 

En el nombre de Jesús
ordeno a todo demonio
que pueda tener alguna influencia sobre mí,
que salga para siempre.

Por su flagelación,
por su corona de espinas,
por su cruz,
por su sangre,
por su resurrección,
ordeno a todo espíritu maligno que salga.

Por el Dios verdadero,
por el Dios santo,
por el Dios que todo lo puede,
te ordeno demonio inmundo
que salgas en el nombre de Jesús,
mi Salvador y Señor.
 
Esta oración debe ser repetida cada día, una vez o varias. Más que el número de veces que se rece lo que importa es el fervor y la fe con que se haga. Para ello hay que concentrarse en la oración y pedir humildemente a Dios y ordenar al demonio que salga. En esta oración, a Dios se le pide con humildad y amor, al demonio sin embargo se le ordena, sin ira, sólo con fe.

EXORCISMO DE LEÓN XIII
CONTRA SATANÁS Y LOS ÁNGELES APÓSTATAS

En el Nombre del Padre, y del Hijo †,
y del Espíritu Santo.
Amén.

Salmo 67.

 
 Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos
y huyan de su presencia los que le odian.
 
Como se disipa el humo se disipen ellos,
como, se derrite la cera ante el fuego,
así perecerán los impíos ante Dios.
 

Salmo 34.

 Señor, pelea contra los que me atacan;
combate a los que luchan contra mí.
 
Sufran una derrota y queden avergonzados
los que me persiguen a muerte.
 
Vuelvan la espalda llenos de oprobio
los que maquinan mi perdición.
 
Sean como polvo frente al viento
cuando el Ángel del Señor los desbarate.
 
Sea su camino oscuro y resbaladizo,
cuando el Ángel del Señor los persiga.
 
Porque sin motivo me tendieron redes de muerte,
sin razón me abrieron trampas mortales.
 
Que les sorprenda un desastre imprevisto,
que los enrede la red que para mí escondieron;
que caigan en la misma trampa que me abrieron.
 
Mi alma se alegra con el Señor
y gozará de su salvación.

 Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
 
Amén.

SÚPLICA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

 Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial,
Arcángel San Miguel,
defiéndenos en la lucha que mantenemos
combatiendo “contra los principados y potestades,
contra los caudillos de este mundo tenebroso,
contra los espíritus malignos esparcidos por los aires”
(Ef. 6, 12).
 
Ven en auxilio de los hombres que Dios creó
incorruptibles a su imagen y semejanza (Sab. 2, 23),
y a tan “alto precio rescatados” (I Cor. 6, 20)
de la tiranía del demonio.

Con las huestes de los ángeles buenos
pelea hoy los combates del Señor,
como antaño luchaste contra Lucifer,
corifeo de la soberbia y contra sus ángeles apóstalas.
 
Ellos no pudieron vencer,
y perdieron su lugar en el Cielo.
“Fue precipitado el gran dragón,
la antigua serpiente el denominado diablo y satanás,
el seductor del universo:
fue precipitado a la tierra y con él
fueron arrojados sus ángeles” (Apoc. 12, 8-9).

He aquí que el antiguo enemigo y homicida
se ha erguido con vehemencia.
 
Disfrazado de “ángel de luz” (II Cor. 11, 14)
con la escolta de todos los espíritus malignos
rodea e invade la tierra entera,
y se instala en todo lugar,
con el designio de borrar allí
el nombre de Dios y de su Cristo,
de arrebatar las almas destinadas
a la corona de la gloria eterna,
de destruirlas y perderlas para siempre.
 
Como el más inmundo torrente,
el maligno dragón derramó
sobre los hombres de mente depravada
y corrompido corazón, el veneno de su maldad:
el espíritu de la mentira,
de la impiedad y de la blasfemia;
el letal soplo de la lujuria,
de todos los vicios e iniquidades.

Los más taimados enemigos
han llenado de amargura a la Iglesia,
esposa del Cordero Inmaculado,
le han dado a beber ajenjo,
han puesto sus manos impías
sobre todo lo que para Ella es más querido.
 
Donde fueron establecidas
la Sede de San Pedro
y la Cátedra de la Verdad
como luz para las naciones,
ellos han erigido el trono de la abominación
de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor,
pueda dispersarse la grey.
 
Oh invencible adalid,
ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad
de los espíritus que le atacan y dale la victoria.

La Iglesia te venera como su guardián y patrono,
se gloría que eres su defensor
contra los poderes nocivos terrenales e infernales;
Dios te confió las almas de los redimidos
para colocarlos en el estado de la suprema felicidad.
 
Ruega al Dios de la paz
que aplaste al demonio bajo nuestros pies,
para que ya no pueda retener cautivos a los hombres
y dañar a tu Iglesia.
 
Ofrece nuestras oraciones al Altísimo,
para que cuanto antes desciendan sobre nosotros
 las misericordias del Señor (Salmo 78, 8),
y sujeta al dragón, la antigua serpiente,
que es el diablo y Satanás, y,
una vez encadenado,
precipítalo en el abismo,
para que nunca jamás
pueda seducir a las naciones (Apoc. 20, 3).

Después de esto, confiados
en tu protección y patrocinio,
con la sagrada autoridad de nuestro ministerio
[si se es laico,
o aún no se ha recibido la orden del Exorcistado,
se dice: con la sagrada autoridad
de la Santa Madre Iglesia],
nos disponemos a rechazar la peste
de los fraudes diabólicos,
confiados y seguros en el Nombre de Jesucristo,
nuestro Dios y Señor.

℣. He aquí la Cruz del Señor, huid poderes enemigos.
R. Ha vencido el León de la tribu de Judá, la raíz de David.

℣. Señor, que tu misericordia venga sobre nosotros.
R. Como lo esperamos de Ti.

℣. Señor, escucha nuestra oración.
R. Y llegue a Ti nuestro clamor.

℣. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu. (Sólo si es un sacerdote, o al menos, diácono)

OREMOS

 Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo,
invocamos tu santo Nombre y suplicantes
imploramos tu clemencia,
para que, por la intercesión
de la Inmaculada siempre Virgen María
Madre de Dios, del Arcángel San Miguel,
de San José Esposo de la Santísima Virgen,
de los santos Apóstoles Pedro y Pablo
y de todos los Santos,
te dignes prestarnos tu auxilio contra Satanás
y todos los demás espíritus inmundos
que vagan por el mundo
para dañar al género humano
y para la perdición de las almas.
Amén.

EXORCISMO

 Te exorcizamos todo espíritu maligno,
poder satánico, ataque del infernal adversario,
 legión, concentración y secta diabólica,
en el nombre y virtud de Nuestro Señor Jesucristo †,
para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios,
de las almas creadas a imagen de Dios
y redimidas por la preciosa Sangre † del Divino Cordero.
 
En adelante no oses, perfidísima serpiente,
engañar al género humano,
perseguir a la Iglesia de Dios,
zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo †.
 
Te lo manda Dios Altísimo †,
a quien en tu insolente soberbia
aún pretendes asemejarte,
“el cual quiere que todos los hombres
se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”
(I Tim. 2, 4).

Te lo manda Dios † Padre,
te lo manda Dios † Hijo,
te lo manda Dios † Espíritu Santo.
 
Te lo manda la majestad de Cristo,
el Verbo eterno de Dios hecho hombre †,
quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia,
“se humilló a sí mismo hecho obediente hasta la muerte”
(Fil. 2, 8);
el cual edificó su Iglesia sobre roca firme,
y reveló que los “poderes del infierno
nunca prevalecerían contra ella,
Él mismo había de permanecer con ella
todos los días hasta el fin de los tiempos”
(Mat. 28, 20).
   

Te lo manda el santo signo de la Cruz †
y la virtud de todos los Misterios de la fe cristiana †.
 
Te lo manda la excelsa Madre de Dios,
la Virgen María †,
quien con su humildad desde el primer instante
de su Inmaculada Concepción aplastó tu orgullosa cabeza.
 
Te lo manda la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo
y de los demás Apóstoles.
 
Te lo manda la sangre de los mártires
 y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas †.

Por tanto, maldito dragón
y toda legión diabólica,
te conjuramos por Dios † vivo,
por Dios † verdadero,
por Dios † santo,
que “de tal modo amó al mundo
que entregó a su unigénito Hijo,
para que todo el que crea en Él no perezca,
sino que viva la vida eterna” (Juan 3, 16);
cesa de engañar a las criaturas humanas
y deja de suministrarles el veneno
de la eterna perdición;
deja de dañar a la Iglesia
y de poner trabas a su libertad.
 
Huye Satanás, inventor y maestro de toda falacia,
enemigo de la salvación de los hombres.
 
Retrocede ante Cristo,
en quien nada has hallado semejante a tus obras.
 
Retrocede ante la Iglesia Una,
Santa, Católica y Apostólica,
la que el mismo Cristo adquirió con su Sangre.
 
Humíllate bajo la poderosa mano de Dios.
 
Tiembla y huye, al ser invocado
por nosotros el santo y terrible Nombre de Jesús,
ante el que se estremecen los infiernos,
a quien están sometidas las Virtudes de los cielos,
las Potestades y las Dominaciones;
a quien los Querubines y Serafines
alaban con incesantes voces diciendo:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.

℣. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.

℣. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
(Sólo si es un sacerdote, o al menos, diácono)

OREMOS

 Dios del Cielo y de la tierra,
Dios de los Ángeles,
Dios de los Arcángeles,
Dios de los Patriarcas,
Dios de los Profetas,
Dios de los Apóstoles,
Dios de los Mártires,
Dios de los Confesores,
Dios de las Vírgenes,
Dios que tienes el poder
de dar la vida después de la muerte,
el descanso después del trabajo,
porque no hay otro Dios fuera de Ti,
ni puede haber otros sino Tú mismo,
Creador de todo lo visible y lo invisible,
cuyo reino no tendrá fin:
humildemente te suplicamos
que tu gloriosa Majestad se digne
libramos eficazmente y guardamos sanos
de todo poder, lazo, mentira y maldad
de los espíritus infernales.
 
Por Cristo Nuestro Señor.
 
Amén.

℣. De las asechanzas del demonio.
R. Líbranos, Señor.

℣. Haz que tu Iglesia te sirva con segura libertad.
R. Te rogamos, óyenos.

℣. Dígnate humillar a los enemigos de tu Iglesia.
℟. Te rogamos, óyenos.

Se rocía con agua bendita el lugar y a los presentes.

 
 
 
 

ORACIÓN AL SANTÍSIMO JUSTO JUEZ PARA OBTENER PROTECCIÓN DE PELIGROS Y ENEMIGOS

 

¡Oh! Divino y Justo Juez,
hacedor del cielo y tierra.
 
Rey de Reyes sin igual,
Juez de suprema virtud
que a las almas dais salud,
con tu poder paternal.

¡Oh! Señor Redentor mío,
Salvador del Universo,
por vuestro infinito amor
defiéndeme del adverso,
vos me guiaréis, sois mi luz,
mi protector y mi gloria,
por vuestro infinito amor
defiéndeme en toda hora.


¡Oh! Señor Omnipotente,
Clementísimo Jesús,
mándame una buena muerte
por la que tú padeciste
y tormentos que sufriste
clavado en la santa cruz,
prepárame un santo padre,
igual al que convirtió
a tus amados apóstoles
Santo Tomás y San Pablo,
líbranos como libraste
a Santa María Magdalena
y a otras vírgenes varias,
haz que mi vida sea buena
sin ser de obras temerarias.
 
Favoréceme de cuestas
de caminos peligrosos,
de las muy crueles prisiones
y de los ríos caudalosos,
de todos mis enemigos,
de perturbación de demonios,
de ladrones, malas lenguas
y de falsos testimonios,
líbrame oh Supremo Ser
de caer en pecado mortal,
pues este es el mayor mal
que en el mundo puede haber.

Haz que en mí, mis enemigos,
no tengan ningún poder,
sean visibles o invisibles,
nunca me puedan vencer,
no me hayan de ver sus ojos
ni de alcanzarme sus pies,
no me toquen con sus manos
y puesto que eres mi Juez,
haz que no me hablen blasfemias
y si quieren herirme
se hagan pedazos las lanzas,
que se les rompan los sables,
que se doblen los cuchillos,
armas de fuego no disparen.

A vos Señor os suplico
que ningún enemigo mío
tenga que dañarme a mí,
solamente Tú Señor,
porque tu eres mi Juez,
mi Padre, mi Redentor.


Tenedme vos escondido
en esa llaga sagrada
de tu Divino Costado,
y en aquel velo Sagrado
del Santísimo Sacramento
os suplico Padre amado
que sea mi cuerpo cubierto,
que no sea herido, ni muerto,
ni preso, ni cautivo,
ni puesto en las manos de ningún enemigo,
sean mis enemigos vencidos.

 El Padre + me libre,
el Hijo + me guarde,
el Espíritu Santo + me acompañe y por mi hable.

Amén Jesús.

Esta Sagrada oración es del Arco Iris de Paz.

Es tomada y aprobada por la Santa Inquisición,
y dada a reconocer por S. Santidad León XII
que la mandó extender en años del siglo V.

 

LA CAÍDA DE LOS ÁNGELES, ORACIÓN DE EXORCISMO Y LIBERACIÓN CONTRA DEMONIOS Y MALOS ESPÍRITUS


Todos los ángeles fueron creados en estado de gracia o amistad divina, y antes de gozar de la visión beatífica fueron sometidos a una prueba moral para merecerla. Los que hicieron buen uso de los dones concedidos por Dios y salieron airosos de la prueba recibieron como recompensa la eterna felicidad del cielo.
 
Los ángeles caídos, llamados demonios o malos espíritus, los que se rebelaron contra Dios, fueron lanzados al infierno, pues «Dios no perdonó a los ángeles que pecaron...»


La prueba a que Dios los sometió, fue al parecer en que debían adorar todos al Verbo encarnado: «Adórenle todos sus ángeles» (heb. 1,6); mas creyéndole como hombre inferior a ellos, le negaron la adoración... En esta prueba cayeron muchos de su estado de gracia.
 
Jesucristo dice que «no permanecieron en la verdad» (Jn.8,44). Quisieron ser iguales a Dios.
 
El profeta Isaías se burla de su soberbia, diciendo: «¿Cómo caíste del cielo, estrella de la mañana? Tú que decías en tu corazón: ¡Subiré al cielo, pondré mi trono sobre las estrellas de Dios... Seré semejante al Altísimo! ¡Mas ahora has bajado al infierno! (Is.14,12).
 
Un gran combate se trabó en el cielo. Miguel y sus ángeles peleaban contra el demonio y los suyos. Y el demonio fue arrojado de allí con sus ángeles, y no halló más su lugar en el cielo» (Apoc.12,7-9)...
 
Cuando los ángeles buenos peleaban contra los malos exclamó Miguel: ¿Quién como Dios? (En hebrero: Mi-ka-él?).
 
Los ángeles malos o demonios «fueron creados buenos por Dios, pero se hicieron malos por su propia culpa. (Conc. IV de Letrán).
 
El jefe de los ángeles caídos o demonios es Satán, Lucifer (el que lleva la luz), porque al parecer era uno de los ángeles más encumbrados, y lo da a entender esta frase de Jesucristo: «¡Id al fuego eterno, preparado para el demonio y sus ángeles!» (Mt.25,11).

ORACIÓN DE EXORCISMO Y LIBERACIÓN
PUBLICADA POR EL PAPA LEÓN XIII

+ En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
 
Amén.

 "San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.

 
Sé nuestro amparo contra la perversidad
y las asechanzas del enemigo.
 
Reprímelo Dios, Te pedimos humildemente,
y tú Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno a Satanás y a otros espíritus malignos,
que andan por el mundo para la perdición de las almas.
 
Amen. (León XIII).


Venid en auxilio de los hombres
que Dios ha hecho a su imagen y semejanza,
y que ha sido rescatado a tan alto precio
de la tiranía del demonio.
 
Sois vos a quien venera la Iglesia,
y como su guardián y protector
a vos ha confiado el Señor las almas redimidas
para introducirlas al Cielo.
 
Rogad al Dios de la paz que aplaste a Satanás
bajo nuestros pies a fin de despojarle de todo poder
y de perjudicar a la Iglesia.
 
Presenta al Altísimo nuestras oraciones
para pedir misericordia y vencer a la antigua serpiente
para que no pueda seducir a las naciones.

EXORCISMO:

En el nombre de Jesucristo nuestro Dios y Señor,
con la intercesión de la Virgen María,
de San Miguel, San Pedro y San Pablo y todos los santos,
nos proponemos rechazar los ataques del demonio

Salmo 67 (se rezará de pie)

1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga;
haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah.

2 Para que sea conocido en la tierra tu camino,
En todas las naciones tu salvación.

3 Te alaben los pueblos, oh Dios;
Todos los pueblos te alaben.

4 Alégrense y gócense las naciones,
Porque juzgarás los pueblos con equidad,
Y pastorearás las naciones en la tierra. Selah

5 Te alaben los pueblos, oh Dios;
Todos los pueblos te alaben.

6 La tierra dará su fruto;
Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

7 Bendíganos Dios,
Y témanlo todos los términos de la tierra.

 Huyan de su presencia los que aborrecen a Dios;

 desvanézcanse como el humo,
como la cera se derrite al fuego,
así perezcan los pecadores a la vista de Dios.
 
Ved aquí la Cruz del Señor; huid potestades enemigas.
León de la tribu de Judá, el vástago de David ha vencido.
Tu misericordia, Señor, es con nosotros
conforme a la esperanza que en ti tenemos.

Te exorcizamos Espíritu Inmundo,
quienquiera que seas, potencia satánica,
legión, reunión o secta diabólica.
 
En el nombre de Jesucristo seas arrojado de la Iglesia
de Dios, de las almas rescatadas con su Sangre preciosa.
 
No te atreverás a sacudir y cribar como al trigo
a los elegidos de Dios + ,
te lo manda el Dios altísimo + a quien,
en tu grande orgullo, pretendes hacerte semejante.
 
Él, que quiere que todos los hombres se salven
y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tim 2,4).
 
Te lo manda Dios Padre + ,
te lo manda Dios Hijo +, t
e lo manda Dios Espíritu Santo + ,
te lo manda Cristo, el Verbo eterno de Dios
que se hizo carne + ,
el cual para salvarnos se humilló
y se hizo obediente hasta la muerte;
ha establecido la Iglesia sobre una piedra sólida
y ha prometido que las puertas del infierno
no prevalecerán jamás sobre ella.
 
Te lo manda la señal de la Cruz + , y
 la virtud de los misterios de la fe + .
 
Te lo manda la poderosa Madre de Dios + ,
la cual aplastó por su humildad tu cabeza.
 
Te lo manda la sangre de los mártires
y la piadosa intercesión de los Santos y Santas.

 Dragón maldito y toda la legión diabólica,
te conjuramos por el Dios vivo + ,
por el Dios verdadero + ,
por el Dios santo + ,
por el Dios que ha amado tanto al mundo
y a cada uno de nosotros,
que nos ha dado su Hijo único,
a fin de que los que crean en él no perezcan
sino que tengan la vida eterna.
 
Cesa de engañar a las criaturas humanas
y de derramar el veneno de la condenación eterna.

Cesa de poner obstáculos a la libertad.
 
Vete maestro de todo engaño,
enemigo de la salvación de los hombres.

 Humíllate bajo la poderosa mano de Dios.
Tiembla y huye a la invocación hecha por nosotros
del santo nombre de Jesús que hace temblar a los infiernos,
 al cual alaban las potestades y las dominaciones,
y que los querubines y serafines alaban diciendo:
Santo, Santo, Santo, es el señor de los ejércitos.

V. Señor escucha nuestra oración.
R. Y llegue a ti nuestro clamor.

Dios del Cielo, de la tierra, de los Ángeles y Arcángeles,

 patriarcas, profetas, apóstoles y mártires,
Dios de los confesores y de las vírgenes,
Dios que das vida después de la muerte,
y el descanso después del trabajo,
dígnate librarnos de toda malicia
de los espíritus infernales, por Jesucristo Nuestro Señor.
 
Amén.

De las asechanzas del demonio,
líbranos Señor.
 
Dígnate humillar a los enemigos de tu Iglesia.

Se rocía con agua bendita
el lugar en que se ha rezado.

Hay que santiguarse al encontrar
la señal de la Cruz +

 

 

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