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SANTIAGO APÓSTOL. NOVENA PARA PEDIR SU FAVOR Y AYUDA


Oración para todos los días

Santiago gloriosisimo, Apóstol de Jesucristo, singular patrón de las Españas, padre de infinitos santos mártires, terror de los demonios, espanto de nuestros enemigos, a quien debemos después de Dios la fe que profesamos y que predicaste; como que la punta de tu espada la conquistó, a quien debemos tantos beneficios, y por todos estos méritos que Dios te dio te pedimos por tu intercesión el remedio de nuestras necesidades, las de la Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana, el acierto en el gobierno, la paz y tranquilidad en nuestro país y para todos tu divina gracia y consuelo que necesitamos, si es del agrado de la Majestad divina, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Primer día

Llamose Jacobo, celebérrimo nombre de los judíos, que se interpreta: el que ve a Dios: y le conviene, como que siempre tuvo a su Majestad en el corazón, fue uno de los de más familiaridad y confianza de Cristo. Llamábase Zebedeo que quiere decir: el que da o el que ha dado: y es cierto que nos da muchos dones, y fue dado por Dios para nuestro amparo, defensa y patrocinio.

Oración

Dios y Señor mió, que te dignaste ennoblecer a nuestro patrón con excelentes nombres de muy alta significación, para alentar nuestra confianza en nuestras necesidades y angustias que padecemos: te damos las gracias porque así elevasteis a maestro santo, y te suplicamos, mediante su intercesión, para que así vivamos en tu gracia y sea nuestro consuelo, te pedimos nos concedas la petición que hacemos si conviene a nuestro espiritual provecho. Amén.

Segundo día

Continuaba su ejercicio de pescador Santiago, en compañía de su padre, en Tiberiades. Cierto día andaba el Salvador en la ribera del mar, y mandó que con la ayuda de los Zebedeos, sacaran con trabajos las redes y llenaran ambas embarcaciones de pescados. Aquí llamó Cristo a San Pedro y a su hermano Andrés, quienes dejando las redes lo siguieron. Anduvo un poco el Divino Maestro, vio a Santiago y a su hermano Juan, llamóles y dejando peces, redes y padre siguieron a Jesús.

Oración

Misericordiosísimo Dios, que te dignaste prevenir con tu gracia a nuestro patrón Santiago, para que a tu divino llamamiento dejase todas las cosas de este mundo; te damos las gracias porque así favoreciste a nuestro santo; y te pedimos mediando su intercesión, nos asistas con tu gracia para que así dejemos las cosas que nos impiden la guarda de tus divinos preceptos; y concédenos el favor que imploramos si es de tu servicio y nuestro espiritual provecho. Amén.

Tercer día


Escogió el Soberano Maestro Jesús a Santiago para Apóstol entre, los discípulos por haber demostrado el más grande empeño en predicar la doctrina de su divino Maestro, habiendo sido uno de los más aventajados, de más confianza, familiaridad y amor. Comunicole Jesús, como a los demás Apóstoles el dón de hacer milagros; pero Santiago y su hermano se quisieron valer del poder en favor del Maestro; queriendo hacer bajar fuego del cielo, que consumiese a la ciudad de Samaria, que ingrata no dio hospedaje a Jesucristo.

Oración


Amantísimo Dios, poder y sabiduría infinita, que te dignaste no sólo de enseñar a nuestro santo Apóstol, sino aún de comunicarle familiarmente y descubrirle muchos secretos y misterios para nuestra enseñanza, y participarle vuestro poder de sanar enfermos y resucitar muertos te damos las gracias porque ensalzasteis a nuestro patrono y concédenos el consuelo que imploramos, siendo de tu servicio y nuestro provecho. Amén.

Cuarto día

Murió en una cruz Jesucristo, resucito glorioso, favoreció a sus Apóstoles, dioles soberanas facultades y sabiduría, y como a uno de ellos a Santiago el que ni llenó de privilegios, fue su ocupación el establecimiento de la Iglesia. Concurrió a la composición del credo diciendo aquel artículo, que fue: la concepción del Verbo en el purísimo vientre de Maria y su glorioso nacimiento, quedando Virgen y Madre de Dios. Concurrió a la predicación, en la que ocupó Santiago a la España.

Oración

Oh Dios mió! que ejercitasteis tu Omnipotencia en instruir Apóstoles que nos enseñaran la fe, y les diste poder para desatar las ligaduras de la culpa; te pedimos por tu intercesión que jamás nos apartemos de la creencia de los artículos que confiesa la santa Iglesia y que crezca más la devoción a Maria Santísima tu Madre Virgen nuestra abogada, a quien también suplicamos interceda, para que consigamos el beneficio que pedimos si conviene a nuestro espiritual provecho. Amén.

Quinto día

Predicó Santiago en la Judea y Samaria, según la orden que se dió a los Apóstoles, fue predicando de ciudad en ciudad la fe de Jesucristo, estableció en toda España la Religión, poniendo Obispos y confirmando a los creyentes; duró más de tres años su predicación, favoreció Maria Santísima, Madre de Dios a su tierno Apóstol, visitándole: estaba Santiago en oración con sus discípulos, se apareció sobre un pilar de jaspe sostenido de ángeles y le dijo: “En este lugar edificarás mi iglesia y mi altar”. Edificó el altar con la sagrada imagen sobre la columna, poniéndola bajo la protección de Maria Santísima. ¡Oh gloria del Santo Apóstol.

Oración

¡Oh Dios y Señor nuestro! que os dignasteis enviarnos en Santiago, un Apóstol tan celoso que nos enseñase y confirmase en la fe, que nos disteis en Maria Santísima del Pilar, un muro fuerte para nuestra defensa y amparo en nuestras angustias; suplicamos y pedimos por su intercesión nos deis el consuelo si conviene a tu mayor gloria y bien nuestro. Amén.

Sexto día

De España pasó Santiago a Jerusalén, dando cuenta de sus progresos al Príncipe de la Iglesia; alli continuó su predicación, convirtiendo a Pilato, discípulo del Mago Hermógenes; convirtiese Hermógenes, e irritados los judíos pidieron a Herodes lo condenase a muerte, lo cual se ejecutó. Conducido al suplicio, sanó a un paralítico; en este milagro convirtiese Josías; más enfurecidos los judíos pidieron la muerte de Josías, y los dos fueron degollados, en el mes, hora y día en que murió nuestro Salvador.

Oración

Dios infinitamente amoroso, que privilegiaste tanto a tu Apóstol, muriendo en el día, mes y hora en que Tú moriste. Dámoste las gracias por lo que le concediste, y te pedimos por su intercesión un corazón sencillo y no se endurezca como el de los judíos, y asimismo concédenos la fe que te pedimos. Amén.

Séptimo día

Hace Dios glorioso el sepulcro para sus fieles siervos como ha sido el de Santiago. Tiraron el sagrado cuerpo en un lugar inmundo, pero sus discípulos de noche lo recogieron y lo llevaron a Jope, puerto de mar, en donde encontraron una grande peña; ésta milagrosamente se abrió y allí enterraron el santo cuerpo, guardando la reliquia; sus discípulos edificaron un altar y allí se veneraba.

Oración

Omnipotente Dios, que concediste repetidos milagros, en honra del cuerpo de tu Apóstol; concédenos el consuelo espiritual y temporal, por lo que privilegiaste a Santiago; te suplicamos por su intercesión la merced que pedimos si nos conviene. Amén.

Octavo día

Se ha singularizado Santiago, y en especial en España; tomada ésta por los moros que vinieron con los pocos fugitivos españoles, dieron la batalla quedaron vencidos y angustiados: al siguiente día apareciese el Apóstol al Rey y le dijo: “Yo soy Santiago, a quien Dios encomendó la España; mañana seré en tu ayuda; los tuyos me verán a caballo con pendón blanco, al amanecer, y vencerás invocando el nombre de Dios y el mió”. Así se hizo y fue cumplida la victoria.

Oración


Dios infinito, Padre y Señor nuestro ahora se conoce que fue dado por Ti el Apóstol Santiago para defensa y amparo nuestro, pues ha asistido visible, armado y peleando en las batallas; te pedimos por su intercesión, que jamás prevalezca el poder del enemigo con nuestra debilidad, sino que con tu divina gracia y ayudado del patrocinio de Santiago, nos des el consuelo que te hemos implorado si es de tu agrado.

Ultimo día

Reconoció la España el beneficio, ofreciéndole su tributo anual, reconociéndole como su capitán; y son innumerables las victorias concedidas, apareciendo en muchas visible, armado y a caballo destrozando enemigos. No hay duda que es su patrón, que es su Apóstol, y los indianos sus hijos obligados al reconocimiento.

Oración

Amabilísimo Santiago, Patrón de mi alma, aplicad, os ruego, toda vuestra protección y valimiento para que el Dios de las misericordias me perdone los muchos delitos con que lo he ofendido, y me de gracia, y mis enemigos no tengan poder en mi, ni me venzan las pasiones; para que os imite en los méritos dignos de premio eterno, para que solicite la honra que vos tuvisteis de servirle en la tierra, y gozarle con vos y los demás bienaventurados en la gloria. Amén.

Oracion a Maria Santisima

Oh Maria! Hija del Eterno Padre, Madre del Eterno Hijo y Esposa del Espíritu Santo, Templo y Sagrario de la Trinidad, Virgen Inmaculada, Refugio de pecadores, recibe un tributo y obsequio a tu soberanía. Válganos también tu intercesión para alcanzar lo que te pedimos en esta novena quesea en la mayor honra y gloria de Dios.


SANTIAGO APÓSTOL

Santiago Zebedeo, Santiago, hermano de Juan, Santiago Boanerges, es decir, "hijo del trueno", y Santiago el Mayor. 

Su nombre es Santiago Zebedeo no tanto porque era un hijo carnal de éste, sino porque Zebedeo significa simultáneamente "dador" y "dado". El beato Santiago se entregó a Cristo a través de su martirio y Dios nos lo ofreció para ser nuestro patrón espiritual. 

Su nombre es Santiago, el hermano de Juan, no tanto porque él sido su hermano carnal, sino por la similitud de carácter entre ellos. Ambos tenían el mismo celo, la misma dedicación, la misma aspiración. El mismo celo por vengar al Señor, de modo que cuando los samaritanos se negaron a recibir a Cristo, Santiago y Juan dijeron: "Que descienda fuego del cielo y os consuma?" La misma aspiración de estar con Cristo, por lo que obtuvieron un asiento junto Él, uno a la derecha, uno a la izquierda. 

Es llamado "hijo del trueno" por la fuerza de su predicación que asustó a los malvados, excitó a los perezosos, despertó la admiración de todos por su profundidad. 

BEDA dice algo que también se aplica a Santiago: "Su predicación resonaba tanto tan alto que si fuera más alto, el mundo entero no podría contenerlo"

Su nombre es Santiago el Mayor, como el otro es el Menor, por varias razones. Primero, por vocación, por haber sido los primeros en ser llamados por Cristo. Segundo, por familiaridad, ya que Cristo tenía más intimidad con él que con el otro, permitiéndole tener acceso a secretos como la resurrección de una niña y la gloriosa Transfiguración. Tercero, por el martirio, en el cual fue el primero de los apóstoles a morir. Y también se le puede llamar Mayor porque antes porque antes que los otros recibió la gracia del apostolado y la gloria de la eternidad.

El apóstol Santiago, hijo de Zebedeo, después de la ascensión del Señor predicó en Judea y Samaria y se dirigió a España donde sembró a palabra de Dios. Pero al ver que no tuvo éxito y solo había ganado nueve discípulos, dejó allí a dos de ellos a predicar, y con los otros siete volvió a Judea. El maestro João Beleth dice que Santiago convirtió a una sola persona en España.

Ya de regreso en Judea, mientras Santiago predicaba la palabra de Dios, un mago llamado Hermógenes hizo un trato con los fariseos y envió a su discípulo Fileto al encuentro del apóstol para que, cara a cara con él, convenciera a los judíos de que su predicación era falsa, pero como a todos, el apóstol lo convenció racionalmente y realizó muchos milagros. Fileto volvió a Hermógenes aprobando la doctrina de Santiago, contándole los milagros que había visto, y tratando de persuadirlo a que se convirtiera también en discípulo. Enojado, Hermógenes recurrió entonces a su arte mágico para inmovilizar a Fileto, que no podía moverse en absoluto, y dijo:

"Veremos si Santiago puede liberarlo". Phileto ordenó a un sirviente que le contara a Santiago lo que había sucedido. Este le dio a un criado su pañuelo diciendo: "Y toma este pañuelo y dile: "Jehová levante a los oprimidos y libre a los que están atados". Tan pronto como Fileto tocó el pañuelo, los lazos de las artes de los hechizos de Hermógenes se rompieron. Filetón insultó a Hermógenes y fue a buscar a Santiago.

Lleno de rabia, Hermógenes comenzó a invocar demonios para traer atados a Santiago y a Fileto, porque quería vengarse de ellos, no fuera que sus otros discípulos, sabiendo lo que había sucedido, lo insultaran. Los demonios llegaron y se dirigieron a Santiago rugiendo por el aire: "Santiago apóstol, ten piedad de nosotros, porque todavía no llegó nuestro tiempo y ya estamos ardiendo". Santiago preguntó, "¿Por qué vinisteis?"

Respondieron: "Hermógenes nos envió a capturarte a ti y a Fileto y llevaros ante él, pero tan pronto como llegamos aquí, un ángel de Dios nos ató con ríos de fuego que nos atormentan grandemente" 

Santiago: "Que los ángeles del Señor os suelten y regresad a Hermógenes, traédmelo atado, pero ileso." Los demonios partieron, tomaron posesión de Hermógenes y le ataron las manos a la espalda, diciendo: "Nos enviaste a un lugar donde nos quemaron". Luego se lo llevaron atado a Santiago, a quien le pidieron: "Danos poder sobre este hombre para que podamos tomar venganza por habernos ofendido y haber causado nuestras quemaduras".

Santiago: "Fileto está delante de vovotros, ¿por qué no lo arrestáis?" 

Ellos: "No tenemos poder ni siquiera para toca una hormiga que esté en tu cuarto" se dirigió Santiago Fileto: "Según la enseñanza de Cristo, paguemos el mal con el bien. Hermógenes te arrestó, yo ahora te libero”. Esto sucedió, dejando a Hermógenes confundido. Santiago lo miró y le dijo: “Vete, eres libre para ir a donde quieras, no obligamos a nadie a convertirse a nuestra doctrina".

Dijo Hermógenes: "Yo conozco la ira de los demonios, y si no me das algo que pueda llevar conmigo, me matarán" 

Santiago le dio su báculo, Hermógenes fue a buscar sus libros de artes mágicas y se los dio para ser quemados. Pero Santiago temiendo que el fuerte olor del fuego pudiera molestar a los desprevenidos, ordenó que los libros fueran arrojados al mar. Después de hacerlo, Hermógenes volvió a junto al apóstol y postrándose a sus pies, dijo: "Libertador de las almas, acoge a este arrepentido que te ha calumniado hasta ahora, movido por la envidia". Y comenzó a sobresalir en el temor de Dios y a realizar muchas buenas obras.

Al ver a los judíos que Hermógenes se había convertido por celo de Santiago, procedieron a reprenderlo por predicar a Jesús el crucificado. Él sin embargo, apeló a las Escrituras, mostró en ellas las evidencias del advenimiento y la pasión de Cristo y muchos llegaron a creer. 

Abiatar, que era Sumo sacerdote aquel año, levantó al pueblo, y prendieron a Santiago, le ataron una cuerda al cuello y lo llevaron ante Herodes Agripa, quien lo mandó decapitar. Cuando lo conducían al lugar de la decapitación, un paralítico que estaba tirado en el camino le pidió al apóstol que curara. Santiago dijo: "En el nombre de Jesucristo, por cuya fe soy llevado a la decapitación, levántate sano y bendice a tu Hacedor", e inmediatamente el paralítico se levantó sano y bendijo al Señor.

El escriba llamado Josías, que había puesto la cuerda alrededor de su cuello de Santiago y tiraba de ella, al ver esto se arrojó a sus pies y le pidió que lo recibiera como cristiano. Al ver esto, Abiatar agarró a Josías: "Si no maldices el nombre de Cristo, te haré decapitar junto con Santiago". Josías respondió: "Te maldigo a ti y maldigo todos tus días. Bendito sea el nombre del ¡Señor Jesucristo para siempre!" 

Abiatar mandó abofetearle y envió un mensajero a Herodes pidiéndole permiso para decapitarlo con Santiago. Cuando estaban a punto de ser decapitados, Santiago le pidió al verdugo una botella de agua con la que bautizó a Josias. Inmediatamente sus cabezas fueron cortadas y su martirio consumado. 

La decapitación del beato Santiago tuvo lugar el 25 de marzo, es decir, en la fecha de la anunciación del Señor. Su cuerpo fue trasladado a Compos Tela el 25 de julio, pero su tumba no estuvo lista hasta enero. 


SAN PANCRACIO. NOVENA PARA PEDIR SALUD Y TRABAJO PARA TI Y TU FAMILIA



INVOCACIÓN: 

San Pancracio, rogad a Dios nos conceda a mí y a mi familia salud y trabajo.

DÍA PRIMERO
ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Nuestro corazón ha sido creado para amar: lo que más tienes que amar es a Dios, más que a todas las personas, más que a todas las riquezas del mundo, y de esta manera te evitarás también muchos desengaños. De esta manera lo hizo San Pancracio, y por eso alcanzó tantos favores de Dios. Pídele de corazón esta gracia; vivirás más tranquilo y alcanzarás su protección en todo lo que necesites.

Todos los días, despues de la oración, reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria en honor de la Santísima Trinidad, acompañado de las siguientes oraciones:

Oración al Padre Eterno: 

Creo, Padre Celestial, todo lo que es de Fe, y con ella quiero vivir y morir; por intercesión de San Pancracio concededme a mí y a mi familia buena salud para cumplir mis obligaciones. Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oración al Hijo de Dios: 

¡Oh buen Jesús!, concededme la virtud de la Esperanza en Vuestras promesas, como lo hizo San Pancracio, que siempre confió en Vuestra Providencia, y así pueda obtener por su intercesión trabajo y don de acierto en las cosas que haya de emprender para atender a mis necesidades y las de mi familia. Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oración al Espíritu Santo: 

Concededme, ¡oh Espíritu Santo!, la virtud de la Caridad, para amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo por amor a Dios, como lo hacía el glorioso San Pancracio. Por su intercesión confío alcanzar esta gracia y la de verme libre de desgracias y personas mal intencionadas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh glorioso San Pancracio!, os pido me alcancéis las gracias que necesito y especialmente SALUD Y TRABAJO, a fin de que pueda presentarme ante vuestra imagen para daros gracias por los favores recibidos. Así sea.


DÍA SEGUNDO 
ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Dios permite que amemos a nuestra familia y a otras personas, mientras no sea obstáculo para amar a Dios. Así lo hacía el glorioso San Pancracio, y de esta manera encaminó muchas almas al cielo. Pídele de todo corazón que ames como buenos hermanos a las otras personas, a fin de que amemos más a Dios y obtendremos muchas gracias del glorioso San Pancracio.

DÍA TERCERO 
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
San Pancracio tenía un corazón tan bueno, que siempre se compadecía de los pobres y desgraciados: por eso logró tantas gracias del Cielo; procura tú también imitarlo en estas virtudes, y así lograrás por su intercesión obtener muchas gracias de Dios.

DÍA CUARTO
ORACIÓN PARA ESTE DÍA

El glorioso San Pancracio no sólo procuró ser bueno, sino que trabajaba para poder guiar otras almas al Cielo, y por eso Dios le concedió tanto poder en favor de sus devotos. Procura tú también hacer lo que puedas para propagar esa devoción y procurar que otros vayan por el camino del cielo. Así lograrás muchas gracias, especialmente las que has de menester ahora que haces esta Novena.

DÍA QUINTO 
ORACIÓN PARA ESTE DÍA

En el mundo hay muchas personas que por respetos humanos no son buenas, para que no las tengan como fanáticas. Procura que no seas tú de esos: sino que, a imitación de San Pancracio, siempre defiendas la verdad y las cosas buenas. De esta manera lograrás todo lo que necesites por intercesión de San Pancracio, que atenderá siempre a tus ruegos.

DÍA SEXTO 
ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Una de las cosas que cuesta más a nuestro corazón, es perdonar a los que nos han agraviado. Pídele al glorioso San Pancracio que te alcance esta gracia cuando alguien te haya agraviado, ya que él perdonó hasta a los mismos que le martirizaron, y no dudes que estarás después más tranquilo y conseguirás para ti y para tu familia más de lo que puedas confiar.

DÍA SÉPTIMO 
ORACIÓN PARA ESTE DÍA

En este mundo se ha de tener mucha paciencia en todo, pues vienen más contrariedades de los que uno espera. Toma por modelo al glorioso San Pancracio, que en todo se conformaba con la voluntad de Dios, y así logró vivir tranquilo y ser un gran Santo, en medio de muchas penas. Pídele de buen corazón que te ayude y te concederá esta gracia y muchas más.

DÍA OCTAVO 
ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Así como quieres el retrato de tus padres y otras personas amigas, también conviene que quieras la imagen del glorioso San Pancracio, no dudando que desde el Cielo ve cómo te arrodillas ante el altar en que está colocado. Cuanto con mayor fervor lo hagas, más rogará a Dios para que te conceda lo que le pides en esta Novena, tanto para ti, como para las personas de tu familia.

DÍA NOVENO 
ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Ahora que terminas la Novena, estás animado y tienes más deseos de amar a San Pancracio, y por lo tanto, de hacerte digno de que puedas ir al cielo para hacerle compañía. No dudes que allí te espera, e irás si cumples bien tus obligaciones viviendo como un buen cristiano; logrando ya, desde ahora, su protección en todo, tanto para ti, como para tu familia.


SAN PANCRACIO Y EL MILAGRO DE NO JURAR EN FALSO

Pancracio viene de pan, lo que significa "todo", de gratus, "agradable", y citíus, "rápido", por lo tanto "listo para sea ​​todo agradable", porque así ha sido desde la juventud. El glosario dice que pancras significa "presa" y también designa una piedra de diferentes colores, mientras que pancranaríus es "sometido a tortura", y en efecto capturó muchas almas cautivas, fue sometido al tormento del azote y adornado con toda clase de virtudes.

Pancracio tuvo padres muy nobles, que murieron en Frigia, y él quedó al cuidado de su tío paterno, Dionisio. Ambos fueron a Roma, donde tenían grandes riquezas. 

En una de sus propiedades estaba escondiendo a un grupo de cristianos y al Papa Cornelio, quien había convertido a Dionisio y Pancracio a la fe en Cristo. 

Más tarde, Dionisio murió en paz, pero Pancracio fue detenido, a pesar de tener menos de catorce años, y fue conducido ante el césar.

El emperador Diocleciano le dijo: "Hijo, no mueras de mala muerte. Joven como eres, puedes ser fácilmente engañado, y como eres de probada nobleza, hijo de uno de mis amigos más queridos, te pido que renuncies a esta locura para que pueda tratarte como si fueras mi propio hijo ". 

Pancracio respondió: "Aunque soy un niño en el cuerpo, tengo el corazón de un anciano, y gracias al poder de mi Señor Jesucristo el temor que quieres inspirarme no me asusta más que esta pintura que tenemos delante. En cuanto a los dioses que me instáis a honrar, fueron mentirosos, violadores de vuestras cuñadas, asesinos de vuestros propios padres. Si tuvieras esclavos como ellos, inmediatamente los haríais ejecutar. Estoy sorprendido de que no te avergüences de adorar a tales dioses" 

Sintiéndose derrotado por un niño, el emperador lo hizo decapitar en la Vía Aureliana, por el año del Señor 287.

Su cuerpo fue cuidadosamente enterrado por Cocavilla, esposa de un senador.

Dice GREGORIO DE TOURS que si alguien hace un juramento en falso ante su sepulcro, pronto es poseído por el diablo o enloquece o cae al suelo, muerto. 

Una vez, en una importante disputa entre dos personas, el juez sabía quién era el culpable, pero por respeto a la justicia los llevó a ambos al altar de San Pedro y pidió al apóstol que manifestara de alguna manera la verdad. Luego obligó a la persona en la que creía culpable que confirmara, bajo juramento, su supuesta inocencia.  A el no le importó mentir de nuevo, lo hizo y no pasó nada. 

Convencido de la malicia del hombre e inflamado por celo de justicia, el juez exclamó: "Este viejo Pedro es demasiado misericordioso o quiere que un hombre más joven resuelva el asunto. Preguntaré esto al joven Pancrazio. 

Fueron a su tumba, donde el acusado se atrevió a hacer un juramento en falso y por eso no pudo apartar la mano de lápida, muriendo allí poco después. De ahí la costumbre, todavía observada hoy, de prestar juramento en casos difíciles sobre las reliquias del bienaventurado Pancracio.


CRISTO EL POBRE. NOVENA PARA ALCANZAR EL LOGRO DE TUS DESEOS


ORACIÓN PARA TODOS LOS DIAS

Divino Jesús mío, que, bajo el humilde título de Pobre, te ofreces a nuestra contemplación, con el objeto de inspirarnos amor a la pobreza, a la humildad y a la paciencia, virtudes todas retratadas en tu Santísimo Rostro que vengo a contemplar postrado aquí a tus pies, quiero rendirte los homenajes de amor y de tierna devoción que tu Sagrada Imagen me sugiere. ¡Oh Bendito Jesús! Después que estás sujeto a la veneración de tus hijos, a cuantos pobres has socorrido, a cuantos necesitados has dispensado gracias a todas clases. Yo también imploro tus misericordias, pobre, necesitado y pecador como soy. No me rechaces, Padre Amoroso; no me dejes ir desconsolado. Tú conoces mis miserias, y sabes cuánto deseo la enmienda; pero me falta la fuerza. Nadie puede dármela sino Tú, que eres la fortaleza de mi alma. Concédemela, Señor Pobre, y, sin tener en cuenta mi indignidad, otórgame también las gracias temporales que te pido en esta novena y que deseo alcanzar para alabarte y engrandecer tu nombre toda mi vida. María, mi madre y mi esperanza, intercede a favor mío. Amén.

DÍA PRIMERO
ORACIÓN

¡Oh Jesús mío, tu que, siendo Rey desde toda la eternidad, infinitamente rico y poderoso, quisiste venir al mundo para enseñarnos la práctica de la pobreza, naciendo pobre en un pesebre, viviendo pobre en Nazareth y muriendo desnudo en una cruz, compadécete de nosotros! Despierta, Señor nuestro corazón adormecido, hazle comprender que la verdadera dicha consiste en amar tus máximas y ponerlas en práctica. A tus pies, Señor Pobre, renunciamos a nuestros gustos de hombre viejo, nos despojamos de todo, con verdadero deseo de imitarte en tu santa pobreza. Bendice nuestras resoluciones, y danos tu gracia para seguirte en el camino que nos has trazado, concediéndonos además la gracia que en esta novena pedimos. María, Madre amorosa, intercede con tu Divino Hijo en favor nuestro, y pídele que escuche benignamente nuestra petición. Amén.


DÍA SEGUNDO
ORACIÓN

¡Oh Dios mío, comprendo que, sin un socorro especial de tu gracia, jamás podré adquirir esa mansedumbre inefable que me recomiendas con tus palabras y que inspira tu piadosa imagen, bajo el título del Señor Pobre! ¡Cuánto tengo de que avergonzarme en esta materia: impaciencias, movimiento de cólera, ¡palabras hirientes, agitaciones interiores, propósitos quebrantados! Pero, por muchas que sean mis faltas, vuelvo hoy a Ti haciendo una firme resolución de corregirme en lo sucesivo. María, dulcísima Madre mía, has que tenga la victoria, para que tú misma con Jesús seas mi recompensa. Amén.

DÍA TERCERO
ORACIÓN

Concédeme, oh Dios mío, el don de lágrimas. Da a los demás la ciencia, el poder, la riqueza, la prosperidad; para mí lo que te pido es poder llorar, sino con lágrimas de los ojos, con lágrimas del corazón, mis innumerables pecados. Me uno a ti mismo, adorable Salvador, cuando abrumado de pena y de amargura, decías que tu alma estaba triste hasta la muerte. La expresión misma de tu Sagrado Rostro ante el cual estoy postrado, ¿qué es sino el reflejo de la tristeza que inunda su espíritu? Abre mis ojos, abre mi corazón a las lágrimas que dan la salvación, y que ellas corran abundantes hasta la muerte. María, consuelo y esperanza mía, ruega a Jesús por mí. Amén.

DÍA CUARTO
ORACIÓN

Amantísimo Jesús, principio y fin de todas las cosas, ¡cómo es posible que mi alma destinada para amarte y servirte, se haya dejado arrastrar indignamente hacia los bienes perecederos de este mundo, deseando y buscando lo que tan lejos está de satisfacerla! Hoy, iluminado con tan divina gracia, vengo, ante tu Santa imagen, a pedirte perdón y a rogarte que cambies mi corazón, haciéndolo insensible a las cosas exteriores que no dejan sino inquietud y vacío. Llénalo en cambio, de deseos sobrenaturales y de esa hambre y sed de justicia que solo Tú puedes saciar. Virgen Santísima, ayúdame con tu maternal protección. Amén.

DÍA QUINTO
ORACIÓN

Dios infinitamente bueno y Padre de la misericordia por excelencia, que no te cansas de perdonar, sino que con los brazos abiertos recibes a tus hijos ingratos, heme aquí a tus pies, implorando tu piedad. Yo me propongo perdonar a mis hermanos sus injurias, y darles cuando estén necesitados, para que Tú también me des y me perdones. Tu advocación de Señor Pobre me alienta sobre manera, pues si lo fuiste en los bienes materiales, en cambio eres rico e infinito en todas tus perfecciones, especialmente en la misericordia con que tratas a los pecadores. Úsala también conmigo para que en el gran día del Juicio pueda yo gustar sus efectos y alabarte por ellas eternamente. María, Madre de misericordia, pide por mí a tu Divino Hijo. Amén.

DÍA SEXTO
ORACIÓN

¡Bendito y adorado seas para siempre, oh Jesús mío, por haber querido servirnos de ejemplo vivo de la virtud de las virtudes, de esa virtud que nos asemeja a los Ángeles, y que se llama la pureza! ¡Cuántos encantos tiene para los que te aman y desean agradarte! Pero también cuántos peligros de empañarla, y hasta de perderla, nos rodean sin cesar. ¡El mundo, las pasiones, las tentaciones, todo conspira contra nosotros; tu gracia solamente combate con nosotros! Hoy vengo a encomendarte, Señor Pobre y Dios de toda Santidad, la pureza de mi alma y de mi cuerpo. No permitas que lo que es templo del Espíritu Santo, se convierta jamás en morada del enemigo de mi salvación. Yo me propongo luchar sin descanso, huyendo de las ocasiones, mortificando mis sentidos y frecuentando los Sacramentos para no perder esta joya inestimable. María Inmaculada y reina purísima, yo te pido de una manera especial ser tu imitador en esta virtud, que fue para ti la predilecta, pues por conservarla, lo habrías sacrificado todo. Conserva mi corazón puro, para que después de esta vida merezca yo el premio de la visión beatífica. Amén.

DÍA SÉPTIMO
ORACIÓN

Aquí me tienes ¡Oh Señor Pobre! Hoy vengo a pedirte un don inestimable, y que mi alma anhela poseer: la paz del corazón. Mucho tiempo la he buscado vanamente en las criaturas; pero, reconozco que me he equivocado. Es a ti, oh Dios de paz, a quién he debido dirigirme. Tú eres el único que puedes dar la tranquilidad y el sosiego que apetece mi espíritu. Tú viniste a dar la paz al mundo agitado por el infierno y las pasiones; y la dejaste como herencia, antes de volver a tu Padre. Yo quiero adquirirla y conservarla, cueste lo que cueste, pues no hay dicha comparable a la de ser llamado hijo tuyo. María mansísima paloma, mensajera de la paz, infúndela en mi corazón como prenda segura de mi predestinación. Amén.

DÍA OCTAVO
ORACIÓN

¡Cuán dulce, Jesús mío, es tenerte por Maestro y Señor! Las mismas espinas, las mismas cruces de las tribulaciones y de los sufrimientos, ni me punzan, ni me pesan, antes bien se convierten en amables instrumentos para probarte mi adhesión y mi amor. Tú, oh Señor Pobre, que llevaste con tanta injusticia como generosidad el enorme peso de la cruz, ¿qué menos puedo hacer yo que cargar gustosísimo la que me tienes destinada? Aquí me presento, pues, para decirte que quiero ser desde hoy tu verdadero discípulo, tomar mi cruz y seguirte. María, sed mi fortaleza y mi socorro, para que yo lleve con alegría las cruces de esta vida. Amén.

DÍA NOVENO
ORACIÓN

Jesús y Dios mío, que has dicho: “Pedid y recibiréis, buscad y encontraréis”, aquí me tienes, apoyado en tus divinas palabras pidiendo y buscando lo que tanto necesito para la vida espiritual y la temporal. Tú sabes, oh Padre amoroso, mejor que yo, lo que me falta; conoces mis necesidades y mis deseos, te suplico que los remedies y satisfagas. Si en mis peticiones hay algo torcido, dígnate, oh mi Dios, enderezarlas. Tú todo lo puedes. Si me falta la fe, la confianza, la perseverancia, suple tú a ellas. María, mi Madre y mi Perpetuo Socorro, ayúdame con tus poderosos ruegos a alcanzar de Dios el logro de mis deseos. Amén.

LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

La Exaltación de la Santa Cruz es llamado así porque en este día se exaltaba especialmente la fe y la Santa Cruz. Antes de la pasión de Cristo la cruz fue vulgar, porque estaba hecha de madera común e infructuosa, plantada en el monte Calvario donde nada daba fruto; era innoble, por estar destinada al tormento de los ladrones; era tenebrosa, por ser fea y sin ningún adorno; era mortífera, porque los hombres eran puestos en ella para morir; era fétida, por estar en ella los cadáveres. 

Despues de La pasión, fue exaltada de diversas maneras, yendo de lo vulgar a lo precioso, como dice André: "Salve, preciosa Cruz, etc." 

Pasé de infructuoso a fructífero, como anuncia el Cantar de los Cantares 7: "Subiré a la palmera y recogeré sus frutos" 

De innoble a sublime, como dice Agustín: "La cruz que fue instrumento de tortura para los ladrones pasó a la frente de los emperadores" 

De la oscuridad pasó a la luz, como comenta Crisóstomo: "En el Juicio la Cruz y las cicatrices de Cristo serán más brillantes que los rayos del sol" 

De la muerte vino a la vida eterna, de ahí que se cante: "Lo que antes conducía a la muerte, ahora es fuente de vida" 

De un hedor a un olor dulce, como dice el Cantar de los Cantares: "Mientras el rey estaba acostado, el nardo (es decir, la Santa Cruz) exhaló tu olor"

La Iglesia celebra solemnemente la Exaltación de la Santa Cruz
porque gracias a ella la fe fue grandemente exaltada. 

En el año del Señor 615, el Señor permitió que su pueblo fuera azotado por la violencia del pagano. Khoroese, rey de los persas, puso a todos los pueblos de la Tierra bajo su poder y al llegar a Jerusalén, retrocedió aterrorizado ante la tumba del Señor, pero tomó una parte de la Santa Cruz que Santa Elena había dejado allí. 

Queriendo que todos lo adoraran como un dios, Khoroese construyó una torre de oro, plata y piedras preciosas, y en ella colocó imágenes del sol, la luna y las estrellas. Por medios sutiles y ocultos, como si fuera Dios, haría caer agua desde lo alto de la torre mientras en el subsuelo carros que corrían en círculo simulaban truenos y daban la impresión de que la torre se movía.

Le dio el reino a su hijo para que habitara en ese templo profano, y poniendo la Cruz del Señor a su lado, mandó que todos lo llamaran Dios. Kosroes se sentó en un trono, como el Padre, colocó el madero de la Cruz a su derecha, en el lugar del Hijo, y un gallo a su izquierda en lugar del Espíritu Santo, y les ordenó que lo llamaran Padre. Entonces el emperador Heraclio reunió numeroso ejército y se dirigió al río Danubio para luchar contra el hijo del Kosroes. Finalmente los príncipes decidieron enfrentarse solos sobre el puente, y quien ganara ganaría el imperio del otro sin causar bajas a los ejércitos. También se decidió que a cualquiera que tratara de ayudar a su príncipe le cortarían las piernas y los brazos y luego sería sumergido en el río. 

Heraclio se encomendó a Dios y a la Santa Cruz con toda la devoción que pudo. Ambos se lanzaron a la lucha y el Señor concedió la victoria a Heraclio, quien subyugó al ejército enemigo y sometió a la fe cristiana a todo el pueblo de Kosroes, otorgándoles el santo bautismo.

Kosroese, por su parte, ignoraba el resultado de la guerra, ya que, como era odiado por todos nadie le dijo nada. Al llegar allí y encontrandose en el trono de oro, Heraclio dijo: "Ya que, a tu manera, has honrado el madero de la Santa Cruz, si aceptas el bautismo y la fe en Cristo guardarás la vida y el reino; si vas en contra de eso, te cortaré la cabeza con mi espada"

Como Kosroese no estaba de acuerdo, Heraclio desenvainó su espada y le cortó la garganta. Como había sido rey, Heraclio lo hizo enterrar. 

Junto con Heraclio había encontrado a su hijo de diez años, a quien había bautizado, y cuando lo había sacado de la fuente sagrada, le había dado el reino paterno.

Heraclio destruyó la torre y distribuyó la plata como botín a sus Ejército. El oro y las piedras preciosas fueron reservados para la reconstrucción de iglesias que el tirano había destruido. Luego tomó la Santa Cruz y se la llevó a Jerusalén. Descendiendo del Monte de los Olivos, Heraclio montó su caballo real y ataviado con vestiduras imperiales, quiso entrar en la ciudad por la puerta que lo hizo el Señor en el momento de la Pasión. De repente las piedras de la puerta se derrumbaron y bloquearon como si fuera un muro o una pared. Ante el asombro de todos, un ángel del Señor apareció sobre la puerta con una cruz en la mano y diciendo: "Cuando el Rey del Cielo entró por esta puerta para la Pasión, no lo hizo con vestiduras regias, sino humildemente, sobre un asno, dejando un ejemplo de humildad para sus seguidores".

Así que el ángel partió. Entonces el emperador lloró, se quitó los zapatos, se quitó la ropa hasta quedar vestido con una camisa, tomó la cruz del Señor y humildemente la llevó hasta la puerta. Inmediatamente desaparecií la dureza de las piedras y la puerta volvió a aparecer, dejando libre la entrada.

El olor más dulce que la Santa Cruz había exhalado a través del vasto espacio viajó desde que fue sacada de la torre de Kosroese, en tierra de los persas hasta Jerusalén, volvió en ese tiempo y los rehizo todos con su suavidad admirable. 

El rey devoto dirigió esta alabanza a la Cruz: 

"Oh Cruz más resplandeciente que todas las estrellas, famosa en el mundo, tan bondadosa con los hombres, más santa que nada, la única digna de llevar el valor del mundo! ¡Dulce madera! ¡Dulces claveles! dulce punta de espada! ¡Dulce lanza! ¡Dulce cruz que soportó tanto peso! guarda a los que aqui están bajo su estandarte para alabarla!" 

Así, la preciosa Cruz fue reemplazada y los viejos milagros reaparecieron. Muertos resucitaron, cuatro paralíticos fueron curados, diez leprosos fueron purificados, quince ciegos encontraron de nuevo la luz, los demonios huyeron, muchos se libraron de diversas enfermedades. El emperador restauró las iglesias, las llenó de regalos reales y partió.

SANTA MARIA EGIPCÍACA. NOVENA PARA HACER UNA PETICIÓN DESESPERADA


Pecador infeliz, a quien empeora
el vivir en las culpas obstinado,
si pretendes salir de tu pecado,
busca a la Penitente pecadora:

Su protección consigue quien la implora
con corazón humilde atribulado,
y sobre penitente y enmendado,
alcanza de la gracia la mejora.

No excuses, perezoso y negligente,
el rezar a la Santa su Novena,
y verás, que es con ella penitente
al que sin ella errante se condena;
Verás cómo se goza eternamente,
quien debía padecer esta pena.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Admirable Matrona y Abogada mía Santa María Egipcíaca, yo te suplico el que atiendas a mis ruegos, empeñándote con la Divina Majestad, para que me conceda por tu intercesión un rayo de luz en el entendimiento, para lograr el desengaño de lo temporal, y poner todo mi cuidado, en lo que me resta de vida, en asegurar lo eterno, que así lo espero de tu piadosa intercesión. 
Amén.

DÍA PRIMERO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que favorecida de Dios tuviste el conocimiento de lo transitorio del mundo tan vivo, que desengañada y fervorosa emprendiste hacer rigurosa peniteca de tus pecados: Alcánzamen Madre mía, de la Infinita Misericordia semejante auxilio, para que yo te pueda imitar, haciendo verdadera penitencia de mis pecados, para que después de esta mortal vida vaya a acompañarte en la Gloria. 
Amén.

Ahora rezarás tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria, y harás tu petición a la santa exponiendo el problema que ahora te desespera.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Prodigiosa Anacoreta Santa María Egipcíaca, yo te ofrezco estas oraciones en memoria de la Pasión y muerte de JESÚS nuestro Redentor, que fue el blanco de tus afectos en la amarga penitencia que hciste en los desiertos, y te suplico encarecidamente me alcances de su Majestad, lágrimas de verdadera contrición de mis culpas, para que limpia mi alma de ellas, logre una feliz muerte, y pase en tu compañía a alabarle en la Gloria. 
Amén.

Se terminará con una Salve a la Inmaculada Concepción de MARÍA.

Oh Purísima Reina del Cielo MARÍA, Señora, que usando de tus singulares piedades favoreciste a tu Sierva Egipcíaca, para que dejando lo relajado y perdido de la torpe vida que seguía se convirtiera a Dios, te pido, Madre y Consuelo de pecadores, me asistas en este negocio tan importante, de que pende mi eterna salvación, convirtiéndome a Dios de todo corazón, pues por tu medio y con tu amparo espero conseguirlo, imitando a esta dichosa Penitente, para ir a besar tus Santísimos Pies a la gloria. 
Amén.

DÍA SEGUNDO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que teniendo presente que la muerte es puerta de la eternidad, o dichosa o infeliz, te hizo su memoria seguir la serie de una vida tan asombrosa en la penitencia: Haz, Madre mía, que le grabe en mi corazón este conocimiento, con el cual, venciendo mis pasiones, me disponga a una Cristiana muerte. 
Amén.

Las demás Oraciones se dirán todos los días.

DÍA TERCERO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, por aquel estupendo pavor que concebiste al considerar lo riguroso del Juicio que hace el Divino Juez a las almas, con el cual animada maceraste tu cuerpo hasta la muerte: Te ruego, Madre mía, me alcance el que yo viva con este justo temor del Juicio, ajustando mi vida al arancel de la Ley Santa de Dios. 
Amén.

Las demás Oraciones se dirán todos los días.

DÍA CUARTO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que horrorizada pensabas en la sentencia final que el Juez Supremo pronuncia en su rectísimo Tribunal, con lo cual te deshacías en lágrimas y suspiros: Yo te ruego, Madre mía, me participes este Santo Temor, para que sepa desenojar con tiempo a JESÚS, Juez de vivos y muertos. 
Amén.

Las demás Oraciones se dirán todos los días.

DÍA QUINTO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que confusa de los continuos recuerdos que hiciste de la terribilidad de las penas que padecen los infelices condenados, en especial la de sentido, te compungiste de modo que no podías articular palabra sino sollozar: Te ruego, Madre mía, hagas que no eche en olvido lo que merezco por mis graves culpas, para que sepa avasallar mi carne. 
Amén.

Las demás Oraciones se dirán todos los días.

DÍA SEXTO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que absorta en la imponderable pena que los desgraciados condenados padecen, de no tener esperanzas de gozar el Sumo Bien que es Dios, era tal tu confusión que de día y de noche regabas con tu sangre la tierra a fuerza de disciplinas: Otórgame, Madre mía, que yo te pueda imitar con una seria penitencia. 
Amén.

DÍA SÉPTIMO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que en lo amargo de tu mortificación te consolaba el Señor con la dulce memoria de la hermosura de la celestial Jerusalén, habitación dichosa de los Bienaventurados, que regocijada te abismaba y suspendía: Alcánzame, Madre mía, alientos para buscar este escondido tesoro de nuestra mayor felicidad.
Amén.

Las demás Oraciones se dirán todos los días.

DÍA OCTAVO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que embelesado tu espíritu en suaves coloquios de los inalterables bienes que se gozan en aquella Ciudad Triunfante, enardecida con fervorosos anhelos clamabas incesante a la Divina Misericordia para conseguirlos: Damme, Madre mía, un desvelo eficaz para tener siempre a la vista del alma este conocimiento. 
Amén.

Las demás Oraciones se dirán todos los días.

DÍA NOVENO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh penitentísima Abogada mía Santa María Egipcíaca, que llena de admiración en éstasis prodigiosos con la aprehensión de la eternidad que ha de durar la Gloria, quedabas como insensible, sin permitirle a tu maltratado cuerpo el menor descanso al conocer su interminable duración: Imploro tu favor, Madre mía, en este último día de tu Novena, con los más íntimos afectos de mi corazón, para que logre por tu intercesión la dicha de acompañarte eternamente en el Reino de la Gloria. 
Amén.

Las demás Oraciones se dirán todos los días.


SANTA MARIA EGIPCÍACA

María egipcia, llamada la Pecadora, pasó 47 años en el desierto en austera penitencia, iniciada alrededor del año del Señor 270, en la época del emperador Claudio.

Una vez, un abad llamado Zozimus cruzó el río Jordán y vagando por un gran desierto en busca de un santo ermitaño, cuando vio caminando una persona desnuda con un cuerpo ennegrecido por el sol. Era María mujer egipcia, que inmediatamente huyó, con Zósimo corriendo tras ella, así que preguntó: "Abad Zosimas, ¿por qué me persigues? Discúlpame, No puedo mostrar mi cara porque soy mujer y estoy desnuda; Dame tu túnica para que pueda mirarte sin avergonzarme.” 

Al oír su nombre, se sorprendió y después de darle su túnica se postró a sus pies y le pidió que lo bendijera. Ella dijo: “Eres tú, padre, quien debe bendecirme, tú que estás adornado con dignidad sacerdotal"

Al darse cuenta de que ella sabía su nombre y su condición, él estaba aún más impresionó e insistió en que lo bendijera. Pero ella dijo: "Bendito sea Dios, el redentor de nuestras almas.» 

Mientras oraba con las manos extendidas, Zósimo vio que se había levantado un metro del suelo y, el anciano se preguntó si no era un espíritu que estaba fingiendo orar. Entonces ella dijo: "Que Dios te perdone por tomar a una esposa pecadora por un espíritu inmundo" 

Zósimo conjuró en el nombre de Señor para que le contara su vida. Ella replicó: "Perdóname, padre, pero si te cuento mi historia, huirás aterrorizado, como si vieras una serpiente. Tus oídos serán manchados por mis palabras y el aire contaminado por cosas sórdidas." Pero ante la vehemente insistencia, ella dijo:

Nací en Egipto, hermano, y a la edad de doce años fui a Alejandría, donde durante diecisiete años me entregué públicamente al libertinaje y nunca me negué a nadie. Cuando algunos hombres de la región embarcaron para Jerusalén para adorar a la Santa Cruz, le pedí a los marineros que me llevaran con ellos. Como me pidieron que pagara pasaje, respondí: "No tengo dinero, hermanos, pero puedo entregar mi cuerpo como pago." Me tomaron y usaron mi cuerpo.

Al llegar a Jerusalén, fui con las demás personas a la iglesia a adorar la cruz, pero inmediatamente una fuerza invisible me repelió y me impidió entrar. Varias veces me acerqué a la puerta, y seguía siendo repelida, mientras todos entraban sin dificultad y sin encontrar obstáculo alguno. Me puse a pensar y llegué a la conclusión de que todo la causa era la enormidad de mis crímenes. Comencé a golpearme el pecho con las manos, derramando lágrimas amargas, dando profundos suspiros de corazón, y al levantar la cabeza, vi una imagen de la Santísima Virgen María. Entonces yo, con lágrimas, le pedí que obtuviera el perdón de mis pecados y me dejara entrar para adorar la Santa Cruz, prometiendo renunciar al mundo y llevar una vida casta desde entonces.

Después de esta oración, confiando en la Santísima Virgen, fui una vez más una vez hasta la puerta de la iglesia, por la que pasé sin el menor obstáculo.

Cuando terminé de adorar la Santa Cruz con gran devoción, alguien me dio tres monedas, con las cuales compré tres hogazas de pan, y oí una voz que me dijo: "Si cruzas el Jordán, te salvarás". Crucé el Jordán y vine a este desierto, donde pasé 47 años sin haber visto a ningún hombre hasta que llegaste Tú.

Las tres hogazas de pan que traje conmigo, aunque con el tiempo se pusieron duras como piedras, han sido suficientes para alimentarme durante 47 años, pero mi ropa hace tiempo que se pudrió. 

Durante los primeros diecisiete años pasados ​​en este desierto fui atormentada por las tentaciones de la carne, pero hoy las he vencido por la gracia de Dios. Ahora que he contado toda mi historia, te pido que ores a Dios por mí.

El anciano se arrodilló y bendijo a la sierva del Señor. Ella le dijo: "Te ruego que el día de la Cena del Señor vengas a la orilla del Jordán y traigas el cuerpo del Señor. Te encontraré allí y recibiré de tu mano este cuerpo sagrado, porque desde el día que vine aquí no he recibido la comunión del Señor" 

El anciano volvió a su monasterio y al año siguiente, cuando se acercaba el día de la Cena, tomó el cuerpo del Señor y fue a la orilla del Jordán. Del otro lado estaba una mujer que hizo la señal de la cruz sobre las aguas y salió a su encuentro. Viendo esto y tomado por sorpresa, se postró humildemente a sus pies. Ella dijo:

"No os postréis, que lleváis los sacramentos del Señor y tenéis la dignidad sacerdotal. Sin embargo, Padre, os ruego que el próximo año te dígnes a volver a verme en el mismo lugar donde nos conocimos.” Después de hacer la señal de la cruz, cruzó de nuevo las aguas del Jordán para ganar la soledad de su desierto.

Llorando, el anciano volvió a su monasterio y al año siguiente fue al lugar convenido, pero encontró muerta a María. Empezó a llorar y no se atrevió a tocarla, pero se dijo a sí mismo: "Con mucho gusto enterraría el cuerpo de esta santa, pero me temo que le desagradará" Como pensó esto, vio grabadas en la tierra, cerca de su cabeza, las siguientes palabras:

"Zósimo, entierra el cuerpo de María, devuelve su polvo a la tierra y ora por ella al Señor, por cuyo mandato dejó este mundo el segundo día de Abril" 

Meditando sobre el hecho, la anciana concluyó que había terminado su vida en el desierto el año anterior, justo después de recibir el sacramento de Señor. Ahora, antes de ir a Dios, María había ido en una hora desde el Jordán hasta el desierto, distancia que Zosímo con gran dificultad tomó treinta días para viajar.

Al ver un león que venía dócilmente hacia él, el anciano le dijo: "Esta santa mujer quiso que enterrara su cuerpo aquí, pero no puedo cavar la tierra porque soy viejo y no tengo herramientas. Escarba la tierra para que podamos enterrar su santísimo cuerpo" El león comenzó a cavar y hacer una guarida adecuada, después de lo cual salió manso como un cordero, mientras el anciano regresaba a su monasterio glorificando a Dios.




SANTA MARGARITA DE CORTONA. NOVENA PARA PEDIR EL AUXILIO DE LA SANTA



DÍA PRIMERO

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Margarita Santísima, que en los primeros pasos de tu juvenil edad, abriste los ojos para ver y huir el arriesgado golfo de la mundana vanidad: acuérdate desde lo eminente de tu celestial habitación de quien hoy, no con mundanos elogios, sí con fervorosas súplicas, alaba a aquel Divino Criador que supo de tan cruel muerte sacar saetas de fuego que hirieran tu corazón, trayendo para sí la preciosa Margarita de ti misma: acuérdate, Seráfica Margarita, de los que humildes te rogamos seas nuestra intercesora en todas nuestras miserias, siendo remedio en las necesidades espirituales y corporales de tus devotos: atrae, Santa Gloriosa, con tus súplicas, al gremio de la Iglesia a todos los Infieles, Herejes, Apóstatas y Cismáticos; reduce a la gracia a los que están en pecado mortal, para que imiten la puntual obediencia con que te convertiste a la voz de tu Amado; haz que todos le amemos y sirvamos como tú lo hiciste. 
Amén.

Rezar Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y hacer la petición que motiva esta novena a Santa Margarita.

DÍA SEGUNDO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Margarita Santísima, que en los primeros pasos de tu juvenil edad, abriste los ojos para ver y huir el arriesgado golfo de la mundana vanidad: acuérdate desde lo eminente de tu celestial habitación de quien hoy, no con mundanos elogios, sí con fervorosas súplicas, alaba a aquel Divino Criador que supo de tan cruel muerte sacar saetas de fuego que hirieran tu corazón, trayendo para sí la preciosa Margarita de ti misma: acuérdate, Seráfica Margarita, de los que humildes te rogamos seas nuestra intercesora en todas nuestras miserias, siendo remedio en las necesidades espirituales y corporales de tus devotos: atrae, Santa Gloriosa, con tus súplicas, al gremio de la Iglesia a todos los Infieles, Herejes, Apóstatas y Cismáticos; reduce a la gracia a los que están en pecado mortal, para que imiten la puntual obediencia con que te convertiste a la voz de tu Amado; haz que todos le amemos y sirvamos como tú lo hiciste. 
Amén.

Rezar Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y hacer la petición que motiva esta novena a Santa Margarita.

DÍA TERCERO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Bendita Margarita, no tiene mi lengua voces ni adecuadas explicaciones para dar gacias al Señor, que con tal fuerza te llamó, infundiendo en tu varonil corazón tal fortaleza, que no te pudo apartar de su Majestad la deshecha tempestad de trabajos que sobre ti se llovieron; antes sí, inmutable a lo humano, solo te vestías de la gala del amor para seguir a tu amado Dueño, hermoseando tu rostro con las perlas de tus ojos para desagraviarle: por tu constante amor te suplico me alcances del Señor esfuerzo en todos mis trabajos, constante firmeza a los que siguen el camino de la perfección, y acierto a los que dirigen almas, para que con tu ayuda consigamos todos la Gloria. Amén.

Rezar Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y hacer la petición que motiva esta novena a Santa Margarita.

DÍA CUARTO

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh fina y fuerte Margarita, valerosa mujer, que después de la grave tribulación en que el enemigo te puso, y de un continuo llanto por la amargura que tu corazón padecía con el temor de si perderías a tu Dueño, te guarneciste con el fortísimo escudo de la virtud de la constancia, siendo perpetua seguidora de tu Soberano JESÚS, no espantándote lo áspero del camino que emprendías: rendidamente te suplico alcances de Dios esfuerzo a los atribulados, acierto para resistir a los enemigos, y gracia para que te acompañemos en la Gloria. 
Amén.

Rezar Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y hacer la petición que motiva esta novena a Santa Margarita.

DÍA QUINTO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh amante y fervorosa Margarita, oh feliz y agraciado dechado de desengaños, ¿quién sabrá explicar lo crecido de tus fervores? Pues resuelta a seguir a tu Dueño, trocaste las delicadas galas por las rigurosas armas de la penitencia, no dando a tu cuerpo descanso alguno, siendo tu mayor alivio el padecer por tu Amado. Alcánzame, Gloriosa y querida Santa mía, que pues te he seguido en el pecar te imite en la penitencia para desagraviar a tu amado Dueño; alcansa de su Bondad luz para todas las almas que están en el triste y oscuro cautiverio de la culpa mortal, para que viviendo en su amistad y gracia, te acompañemos en las eternas moradas de la Gloria. Amén.

Rezar Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y hacer la petición que motiva esta novena a Santa Margarita.

DÍA SEXTO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

¡Oh Admirable y Seráfica Margarita! ¡Oh valiente y constante mujer! Qué torpe se halla mi lengua para publicar tu valor y alabar al Todopoderoso, que te escogió para ejemplo de los atribulados: por el valor y constancia con que supiste vencer a tus enemigos, te suplico alcances del Señor valor y constancia a todas las almas, para que triunfen de sus enemigos, y con resignada voluntad padezcan sin el menor engaño, sino que empuñando la espada valerosa de la fortaleza te sigan; alcánzala para los cautivos, para que unidos todos por la Divina gracia, nos juntemos en la Gloria. 
Amén.

Rezar Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y hacer la petición que motiva esta novena a Santa Margarita.

DÍA SÉPTIMO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

Oh Ardentísima Margarita, que con más que adelantados quilates te acrisolaste oro purísimo en la fragua del conocimiento propio. y sin atender a los divinos favores, a que siempre te reconocías pecadora: por lo mucho que mereciste por esta virtud, pues te llamó el Señor segunda Magdalena, te suplico me alcances de su Majestad a mí y a todos los que con amor te veneramos el que sepamos vencer el infernal monstruo de la soberbia, para que sujetando las pasiones y amor propio, satisfaciendo a la Divina Justicia, merezcamos el perdón de nuestros pecados, para acompañarte en la Gloria.
Amén.

Rezar Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y hacer la petición que motiva esta novena a Santa Margarita.

DÍA OCTAVO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

¡Oh Preciosa y bella Margarita de los Cielos!, ¿qué lengua podrá decir, o qué discurso ponderar lo crecido de tu amor? Con razón diré, Santa mía, que excediste a la Magdalena, pues si de esta se pondera la fina constancia con que acompañó a su amante Dueño sin apartarse del patíbulo, tú, Santa Gloriosa, añadiendo quilates a este amor rindes la vida por imitar a tu amado, y en él mismo, como mejor ave fénix, renaciste para de nuevo padecer: Pues, querida valedora y más que amante Margarita, no te olvides de alcanzar de tu Dueño se logre en nosotros el copioso fruto de la Redención, y que las Almas del Purgatorio,por tu intercesión, tengan alivio en sus penas y vayan a gozar de Dios en tu compañía a la Gloria. 
Amén.

Rezar Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y hacer la petición que motiva esta novena a Santa Margarita.

DÍA NOVENO 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

¡Oh Margarita feliz! ¡Quién sabrá explicar lo crecido de tu Santidad! Pues renunciando al mundo, solo te dedicaste a seguir una vida toda del Cielo, ¿cómo te elogiará mi fervor? Que te ventera Anacoreta por tus penitencias, y Mariposa por tu amor, pues siempre batías las alas en lo más encumbrado del fuego de tu amor; ya, refugio mío, diste satisfacción a Dios y ejemplo al mundo con tantas y tan singulares virtudes cuantos fueron los maes de tus ojos y el indecible amor para con tu Divino Esposo: ya descansas de la muy pesada tarea de la miserable vida humana llena de virtudes y merecimientos, estás en compañía de aquel Sumo Bien que supiste servir en tu dichosa vida. Ya están, Patrona mía, cumplidos tus santos deseos; ya está saciado tu corazón con la vista del Omnipotente Dios, ya estás dignamente colocada en el elevado Trono que fabricaste con tus aventajadas virtudes. Ahora sí que es tiempo de que muestres lo mucho que vales para con el Señor, favoreciéndonos con tu protección: Alcánzanos de su Majestad cuanto te hemos pedido en estos días, y recibiendo lo poco que con deseo de serviste hemos ejecutoado: Esperamos el logro de nuestras peticiones, fiados en tu caritativa intercesión, para alcanzar feliz muerte y eterna Gloria. 
Amén.

Rezar Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y hacer la petición que motiva esta novena a Santa Margarita.



SANTA APOLONIA. NOVENA A LA ABOGADA DE LOS DOLORES Y MALES DE DIENTES Y MUELAS


ORACIÓN INICIAL DE LA NOVENA

Santísima virgen y mártir Apolonia, abogada de los males de dientes: puesta mi devoción a vuestros pies, atendiendo al que ahora aflige mi corazón, os suplico y ruego consigáis de mi Dios y Señor lo que deseo y pido en esta Novena, si es para gloria suya y honra vuestra; y si no, dirigid mi súplica al Altísimo para alcanzar aquello que sea más conveniente al provecho de mi alma.

DÍA PRIMERO. ORACIÓN.

Poderoso Señor, libertador de vuestros escogidos, protector de todos los fieles que veneran y adoran vuestra soberana deidad: ofrézcoos los méritos de vuestra pura esposa Santa Apolonia, a quien desde que nació librasteis de toda corrupción, como cándida esposa destinada a vuestro celestial tálamo, y por ellos os ruego me libre vuestra piedad generosa de toda mancha y perdición de culpa, para que, pura y limpia mi alma, goce vuestros divinos desposorios por eternidades de gloria. Y también os suplico lo que deseo y pido en esta Novena para honra y gloria vuestra.

Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro y el Ave María, y se presentará a la Santa su necesidad.

ORACIÓN A DIOS NUESTRO SEÑOR 
PARA TODOS LOS DÍAS

Oh Dios, por cuyo amor la bienaventurada virgen y mártir Santa Apolonia sufrió con tanta constancia que la arrancasen todos los dientes: suplicámoste nos concedas que todos aquellos que implorasen su intercesión sean libres de malos de dientes y de cabeza; y después de las miserias de este destierro, les otorguéis la gracia de que arriben a los gozos eternos de la patria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que, siendo Dios, vive y reina con Vos en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN A SANTA APOLONIA PARA TODOS LOS DÍAS

Gloriosísima virgen y mártir Santa Apolonia, que para ser verdadera imagen de nuestro Redentor merecisteis la palma del martirio en una hoguera: alcanzadme, oh candidísima abogada y protectora mía, de mi Dios y Señor que, imitando vuestra fortaleza y constancia, crucifique mis deseos para el mundo como el Apóstol, viviendo en él como peregrino que camina a su patria. Y porque mientras la soberana Providencia me mantenga en el estado de viador, puede ofrecerme el mundo, enemigo común de los humanos, tropiezos y lazos para detenerme y hacerme caer en el abismo de la culpa, suplícoos, oh candidísima virgen y madre mía, consigáis de vuestro celestial Esposo y mi Señor me asista con su gracia para vencer los estorbos que me propongan, y huir los peligros que me amenacen y detengan para la felicidad de mi viaje. Y pues sois abogada de los males de dientes y muelas, asistidme en ellos y dadme conformidad en mis trabajos, intercediendo con la Reina de los ángeles, María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra, como Madre que es de Misericordia, me mire con sus clementísimos ojos, acompañándome en aquella tan peligrosa como importante hora, para que, libre de las molestas invasiones del mundo, logre con suave quietud el fin para que fuí creado en compañía suya vuestra y de todos los santos y santas de la Corte celestial, donde el silencio que tuvo mi tibieza en esta vida vuelva en himnos ele alabanza de mi Dios y Señor por toda la eternidad. Y también os suplico lo que deseo y pido en esta Novena, si es para honra de Dios y bien de mi alma.

DÍA SEGUNDO. ORACIÓN.

Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía Santa Apolonia, que con largo ejercicio de mortificación te dispusiste e hiciste digna del martirio, con que coronaste tantas virtudes, yo te suplico, Santa mía, que me alcances de Dios una gracia eficaz, para vivir de suerte que me disponga a conseguir una muerte dichosa; y el especial favor que ahora te pido, interponiendo para ellos tus méritos y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

Rezar tres Padre nuestros y Ave Marías, y pedir la gracia que se desea recibir. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.

DÍA TERCERO. ORACIÓN.

Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía Santa Apolonia, a quien aun antes que la muerte, martirizaba en lo íntimo del corazón el celo ardiente de la fe de Jesucristo viéndola perseguida e introducido en Alejandría el sacrílego culto de los ídolos; yo te suplico Santa mía, intercedas con Dios, por la intención de ese celo de la Fe Católica, y que lo entres en mí; y asimismo por el favor particular que ahora te pido, interponiendo para nao y otro juntos tus méritos, y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

Rezar tres Padre nuestros y Ave Marías, y pedir la gracia que se desea recibir. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.

DÍA CUARTO. ORACIÓN.

Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía Santa Apolonia, que con valiente integridad y católica intrepidez repulsaste resueltamente la osadía del tirano en persuadirte al culto de los dioses, avergonzándolo con eso y exasperando su crueldad, alcánzame de Dios semejante firmeza en las tentaciones del demonio y de la carne, para rebatirlas con entereza y no ofenderlo nunca; y el favor que te pido mediante tus méritos y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

Rezar tres Padre nuestros y Ave Marías, y pedir la gracia que se desea recibir. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.

DÍA QUINTO. ORACIÓN.

Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía Santa Apolonia, que lejos de cesar a las persecuciones ni amenazas de los idolatras, los confundías e intentabas eficazmente convertirlos, predicando llena de espíritu y elocuencia del Cielo, la verdadera fe de Jesucristo; alcánzame de Dios luz abundante para nunca dejarme pervertir de los engaños del demonio y del mundo; y el favor que espero mediante tus méritos, y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

Rezar tres Padre nuestros y Ave Marías, y pedir la gracia que se desea recibir. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.

DÍA SEXTO. ORACIÓN.

Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía Santa Apolonia, que habiendo ostentado de lo que fortalece la gracia, te mostraste entera y serena, como si no sintieras los agudos dolores del martirio: alcánzame de Dios una resignada conformidad y paciencia en los que padeciere yo, para satisfacer con ellos mis culpas; y el especial favor que ahora te pido por la intercesión de tus méritos y los de mí Señor Jesucristo. Amén.

Rezar tres Padre nuestros y Ave Marías, y pedir la gracia que se desea recibir. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.

DÍA SÉPTIMO. ORACIÓN.

Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía Santa Apolonia, que pudiste mirar con sereno semblante el espectáculo horroroso de la hoguera a que te destinaba la tiranía sin espantarte ni temerla: alcánzame de Dios un justo horror a las llamas del Infierno, y una firme esperanza de que me libre de ellas; y a ti el favor que te pido por medio de tu mérito unidos a los de mi Señor Jesucristo. Amén.

Rezar tres Padre nuestros y Ave Marías, y pedir la gracia que se desea recibir. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.

DÍA OCTAVO. ORACIÓN.

Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía Santa Apolonia, cuyo corazón fue una hoguera de amor Divino, que te encendía en deseos de sacrificarte, agradable víctima al obsequio de Dios, te suplico me alcances de su Divina Majestad una centella de ese amor, que abrase y fortifique en mi corazón sentimientos de lo que le he ofendido; y el favor que espero ahora mediante tu intercesión y méritos y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

Rezar tres Padre nuestros y Ave Marías, y pedir la gracia que se desea recibir. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.

DÍA NOVENO. ORACIÓN.

Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía Santa Apolonia, que con asombro de los mismos verdugos, y en crédito del verdadero Dios, inspirada del Cielo y arrebatada de su amor, te arrojaste a la hoguera espantosa en que te consumiste, te suplico me consigas de Dios un corazón dócil y pronto a sus inspiraciones, que obre de manera que en todas mis acciones lo glorifique, y el favor que te pido por la intercesión de tus méritos y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

Rezar tres Padre nuestros y Ave Marías, y pedir la gracia que se desea recibir. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.



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