Primitivamente, estuvo poblado por los vikingos o normandos (que quiere decir hombres del norte), pertenecientes a una raza fuerte, aventurera y genial.
Al paso de los siglos, los suecos fueron forjando su propia cultura y adquirieron características que los han distinguido en el mundo. Según la opinión popular, tienen un temperamento reposado, prudente y frío.
Cuando el cristianismo se propagó en Suecia, la nación adquirió pronto el nuevo espíritu religioso, y surgieron ejemplos de las más puras virtudes.
Notables fueron San Oscar y Santa Brígida, ambos suecos.
Santa Brígida fue desde niña una devota admiradora de San Oscar, y seguidora de sus virtudes.
Polonia es un país situado al oriente de Europa. Sus habitantes, en su mayoría, pertenecen a la raza eslava, y son de temperamento vivísimo, impetuoso, lleno de fuego. Los polacos, a través de la historia, aparecen como un pueblo indómito, abnegado y guerrero, siempre dispuestos al sacrificio y al heroísmo.
De espíritu religioso, los polacos lucharon por refrenar sus pasiones y encauzar sus actos hacia la virtud. El cristianismo de ese pueblo admirable, arraigado en él desde la remota antigüedad, ha dado frutos tan admirables como San Estanislao de Kostka.
En cuanto a las características del pueblo de Italia, país mediterráneo situado al sur de Europa, son conocidas en América, pues los países hispanoamericanos participan de ellas. Dotados de una gran sensibilidad, los italianos son capaces de practicar una activa vida religiosa.
Los ejemplos de santos italianos son numerosos. En Italia, como se sabe, se encuentra la Santa Sede de la Iglesia Católica, e italianos han sido la mayoría de los papas de los últimos siglos.
Suecia, Polonia e Italia son tres puntos cardinales en el mundo que han visto nacer a tres almas semejantes en la virtud, la caridad y el amor: las santas viudas Brígida, Eduviges y Paula, cuyas historias, son extremo edificantes.
Cada una de ellas procedía de un medio distinto. Pero las tres, por diversos rumbos, se unieron en un solo espíritu, guiadas por un mismo amor: aquél que procediendo de la Divinidad, se manifiesta a los hombres por medio de sublimes inspiraciones.
Sus historias se remontan a épocas remotas, épocas de lucha feudal, de intrigas y de acciones violentas, en las cuales supieron dar ejemplo de santidad, por encima de las circunstancias adversas que tuvieron que padecer.
Se trata, pues, de tres santas mujeres que lucharon con su tiempo para no frustrar sus vocaciones, supieron vencer y aparecen ahora en los altares de la cristiandad, como paradigmas de virtud y firmeza.
Santa Brígida es mística y organizadora; Santa Eduviges, duquesa de Polonia, es la representación misma de la caridad, y Santa Paula, que descendía por la línea paterna de los conquistadores de Troya, representa la sumisión y el desprendimiento, en forma tan elevada que San Jerónimo la admiró y escribió su vida, hecho que no debe pasar inadvertido, por ser Jerónimo el varón más riguroso de su tiempo...


